Poder Sin Límites, de Anthony Robbins (Parte 1 de 2)

Este nuevo post se sale de la tónica habitual mantenida hasta ahora. De vez en cuando compartiré con vosotros resúmenes o extractos de algunos de los libros que más me han influido a lo largo de mi formación como coach y en la práctica de esta profesión. El propósito consiste en ofreceos una fuente de inspiración y aprendizaje que os sirva como guía en vuestro camino de crecimiento, puesto que muchas de estas obras, además de inspirar, logran transformar profundamente la forma en que percibimos el mundo y a nosotros mismos.

Tampoco pretendo hacer un análisis en profundidad de estos libros, sino mostrar las que considero sus ideas principales, para que, si os resuena e interesa, acudáis a ellos en busca de sus enseñanzas.

Cada autor que mencionaré, a su manera, ha sido un maestro para mí. Darles reconocimiento es una forma de agradecerles el impacto que han tenido en mi crecimiento personal y desempeño profesional.

Vamos a comenzar con el libro Poder sin Límites (1983) de Anthony Robbins. Lo he elegido como paradigma de lo que nos ofrece la Programación Neurolinguística desarrollada en la década de 1970 por Richard Bandler y John Grinder, quienes se inspiraron en los métodos utilizados por terapeutas de gran éxito, como Milton Erickson, Virginia Satir y Fritz Perls. El autor del libro se formó con John Grinder. Si continuáis leyendo, no solo entenderéis por qué he elegido a este libro, sino también por qué es el primero de la lista.  A lo largo de sus páginas, Anthony Robbins proporciona numerosos ejercicios prácticos y técnicas para desarrollar las teorías que expone. En este resumen me he centrado en los aspectos teóricos para no extenderme demasiado (aun así lo hago y, para no amputar el contenido, dedicaré dos post al libro) y para que seas tú quien decida, acudiendo a la fuente original, qué poner en práctica para mejorar tu vida. Empezamos.

Marco conceptual

  • Tu poder definitivo radica en la capacidad que tienes para cambiar tu propia vida creando los resultados que más deseas.
  • Lo que percibes es el resultado de la interpretación que das a lo que te ocurre, una interpretación filtrada a través de tus creencias, actitudes, valores y «metaprogramas». Puesto que no sabes lo que son las cosas en realidad, sino solo cómo te las representas a ti mismo, ¿por qué no representártelas de manera que aumenten tus posibilidades en vez de crear limitaciones?  La calidad de tu vida no está determinada por lo que te ocurre, sino por lo que haces ante lo que te ocurre.
  • ¿Por qué en ocasiones se producen resultados fabulosos y en otros estos son desastrosos? La diferencia radica en el estado neurofisiológico en el que te encuentras. Estados como la confianza, el amor, la seguridad interior, la alegría, el éxtasis, la fe te potencian,  y estados como la confusión, la depresión, el miedo, la angustia, la tristeza, la frustración te paralizan. Tu conducta es el resultado del estado en que te encuentras. Muchos de tus estados ocurren sin ser dirigidos conscientemente por ti. La clave para dirigir tu estado y producir los resultados que deseas es aprender a dirigir eficazmente tu cerebro.
  • Quienes han alcanzado la excelencia siguen estas etapas en el camino hacia el éxito: definen con precisión lo que quieren conseguir, pasan a la acción y observan cuanto antes si están en el camino correcto o se desvían del mismo.
  • Los siete mecanismos activadores básicos que pueden garantizarte el éxito son:

1. La pasión. Es la locomotora que tira del tren.

2. La fe. Lo posible es aquello que creas verdadero, posible o real.

3. La estrategia. Es la manera de organizar los recursos.

4. La claridad de los valores. Los valores son tus juicios acerca de lo que vale la pena.

5. La energía. A la excelencia difícilmente se llega paseando a ritmo demasiado sosegado.

6. El poder de adhesión. Entendido como el talento para conectar y establecer relaciones con las demás personas

7. La maestría en las comunicaciones.

El Poder de las Creencias

Tus creencias actúan como filtros que moldean tu realidad. Lo que crees sobre ti mismo y sobre el mundo determina tus acciones (y omisiones) y, por lo tanto, los resultados que obtienes. Las creencias son la brújula y los mapas que te guían hacia tus objetivos. Puesto que una creencia puede ser elegida conscientemente, si sustituyes tus creencias limitantes por creencias que te potencian, eres capaz de modificar tu comportamiento y puedes cambiar tu vida.

De acuerdo con Robbins el sistema de creencias que genera grandes resultados está compuesto por las siguientes:

1. Todo ocurre por su motivo y razón, y todo puede servirnos. Toda adversidad encierra la semilla de un beneficio equivalente o mayor aún.

2. No hay fracasos. Sólo hay resultados. Si intentas algo y el resultado no es el que esperabas, al menos has tenido una experiencia de la que aprender.

3. Asume la responsabilidad, pase lo que pase. Esto una de las medidas que mejor definen el poder y la madurez de tu personalidad.

4. No es necesario entender de todo para poder servirse de todo. Encuentra el equilibrio entre la práctica y el conocimiento.

5. Tus mayores recursos son los recursos humanos. Respeta y aprecia a las personas.

6. El trabajo es un juego. Consigue la armonía entre lo que te gusta y lo que haces.

7. No hay éxito duradero sin una entrega personal. No se produce ningún éxito duradero sin un gran compromiso.

Domina tu mente y dirige tu cerebro

La manera en que estructuras tus representaciones internas, cómo experimentas el mundo a través de tus cinco sentidos, marca la diferencia entre un estado de depresión y uno de éxtasis. Por ello, la clave consiste en aumentar la potencia de los circuitos que llevan al éxtasis y cortar la corriente a los circuitos del dolor.

Cuando quieres cambiar algo, se trata por lo común de una de estas dos cosas, o de ambas a la vez: cómo te encuentras (el estado en que se hallas) y/o cómo te comportas. Hay dos maneras de cambiar tu estado, y por tanto tu conducta: o cambiando tu fisiología, o cambiando tus representaciones internas. En cuanto a tus representaciones internas, son dos las cosas que puedes cambiar: lo que te representas y cómo te lo representas. Acude al libro para acceder a las pautas que te permitirán realizar estos cambios.

Una de las maneras de situarte en un estado que favorece conseguir cualquier desenlace que deseas consiste en comportarte «como si» ya estuvieras en él. Entre la fisiología y las representaciones internas existe una vinculación total; si se cambia la primera, cambian inmediatamente las segundas. Por eso la fisiología es la palanca del cambio emocional.

Por consiguiente, para cambiar de estado en un instante cambia tu fisiología, es decir, la respiración, la postura, la expresión facial, la calidad de tus movimientos, etc. Cuando modificas tus representaciones internas y tu fisiología resultan afectados también los procesos bioquímicos y eléctricos de tu organismo. Por ejemplo, sonreír y reír desencadenan procesos biológicos que, a su vez, hacen que te sientas bien. Aumenta el riego sanguíneo del cerebro y se modifica el nivel de oxígeno.

Aunque cambies tus representaciones internas, si tienes la bioquímica estropeada o alterada, el cerebro recibirá representaciones distorsionadas. Cuanto más alto el nivel de energía, más eficiente será su organismo. Algunas recomendaciones para cuidar de tu organismo y conseguir un alto nivel de energía son: respira adecuadamente, practica diariamente ejercicios aeróbicos, come alimentos abundantes en agua (fruta, verdura y legumbres), combina eficazmente tus alimentos, come raciones más reducidas).

Define qué es lo que quieres

Cuando la mente tiene un objetivo definido, puede enfocarse, dirigirse, volver a enfocarse y redirigirse hasta llegar a él. En ausencia de un objetivo definido, esa energía se despilfarra en todas direcciones. Cuando tienes claro qué resultado quieres obtener, le estás suministrando a tu cerebro una imagen clara y así el sistema nervioso sabe cuáles de las informaciones que recibe tienen la máxima prioridad. Para que se produzca algún efecto en el mundo externo, primero ha tenido que ocurrir algo en tu mundo interno. Cuando tienes una representación interna clara de lo que deseas, la mente y el cuerpo quedan programados en dirección a esa meta. Para actuar con eficacia necesitas alimentar a tu mente con mensajes precisos. Para ello, sigue estas reglas:

1. Describe lo que quieres en estilo afirmativo. No expreses lo que no quieres.

2. Se concreto. Cuanto más sensorialmente rica sea la descripción, más se facilita al cerebro la creación de lo que deseas.

3. Prevé un procedimiento de verificación. Establece un indicador del éxito.

4. Domina la situación. Asegúrate de que lograr el objetivo dependa de ti, de cosas en las que realmente puedes influir.

5. Comprueba si su meta es ecológicamente sensata y conveniente. Proyecta hacia el futuro las consecuencias de tu objetivo actual; el desenlace debe ser tal que te beneficie a ti y a los demás.

Revisa y actualiza sistemáticamente tus metas, como mínimo una o dos veces al año.

Sigue estos pasos para definir los objetivos que quieres lograr:

1. Comienza escribiendo un inventario de tus sueños, de las cosas que quieres tener, hacer, ser y compartir. Sin límites.

2. Define el marco temporal. Estima cuándo piensas alcanzar esos objetivos.

3. Selecciona los cuatro objetivos que consideras más importantes para el año en curso. Escribe por qué estás completamente decidido a conseguirlo y aquello cuyo cumplimiento te proporcionaría la mayor satisfacción. Para conseguir algo siempre es mucho más importante el por qué que el cómo.

4. Compara tus metas principales con las cinco reglas del párrafo anterior.

5. Haz una lista de los recursos principales de los que dispones. Se trata de hacer inventario de tus puntos fuertes, aptitudes, recursos y herramientas.

6. Recuerda las situaciones en las que utilizaste más hábilmente algunos de esos recursos. Describe lo que hiciste para conseguir el éxito.

7. Describe qué clase de persona deberías llegar a ser para conseguir esas metas. ¿Necesitarás mucha disciplina, mayores conocimientos, tendrás que aprender a administrar mejor tu tiempo?

8. Escribe qué te impide ahora mismo alcanzar las cosas que deseas.

9. Examina cada uno de tus cuatro objetivos principales y escribe el primer borrador de un plan con los pasos para conseguirlos. El ingrediente decisivo para la consecución de tus objetivos son tus acciones. Para orientarlas necesitas un plan detallado.

En la siguiente entrega hablaremos de las relaciones y la comunicación, los «metaprogramas», El poder de la perspectiva, la jerarquía de valores y las cinco claves de la riqueza y el éxito… No te lo pierdas.

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