Poder Sin Límites. Anthony Robbins (Parte 2 de 2)

Como ya os expliqué en el post anterior, en este daremos cuenta del resto de los elementos más significativos de Poder sin Límites, el libro de Anthony Robbins, paradigma de lo que nos ofrece la Programación Neurolinguística. Si no has leído el post anterior, este es el momento de empezar por él. Si ya los disfrutaste, pues aquí tienes el resto.

Define qué es lo que quieres

Cuando la mente tiene un objetivo definido, puede enfocarse, dirigirse, volver a enfocarse y redirigirse hasta llegar a él. En ausencia de un objetivo definido, esa energía se despilfarra en todas direcciones. Cuando tienes claro qué resultado quieres obtener, le estás suministrando a tu cerebro una imagen clara y así el sistema nervioso sabe cuáles de las informaciones que recibe tienen la máxima prioridad. Para que se produzca algún efecto en el mundo externo, primero ha tenido que ocurrir algo en tu mundo interno. Cuando tienes una representación interna clara de lo que deseas, la mente y el cuerpo quedan programados en dirección a esa meta. Para actuar con eficacia, necesitas alimentar a tu mente con mensajes precisos. Para ello, sigue estas reglas:

1. Describe lo que quieres en estilo afirmativo. No expreses lo que no quieres.

2. Se concreto. Cuanto más sensorialmente rica sea la descripción, más se facilita al cerebro la creación de lo que deseas.

3. Prevé un procedimiento de verificación. Establece un indicador del éxito.

4. Domina la situación. Asegúrate de que lograr el objetivo dependa de ti, de cosas en las que realmente puedes influir.

5. Comprueba si su meta es ecológicamente sensata y conveniente. Proyecta hacia el futuro las consecuencias de tu objetivo actual; el desenlace debe ser tal que te beneficie a ti y a los demás.

Revisa y actualiza sistemáticamente tus metas; como mínimo, una o dos veces al año.

Sigue estos pasos para definir los objetivos que quieres lograr:

1. Comienza escribiendo un inventario de tus sueños, de las cosas que quieres tener, hacer, ser y compartir. Sin límites.

2. Define el marco temporal. Estima cuándo piensas alcanzar esos objetivos.

3. Selecciona los cuatro objetivos que consideras más importantes para el año en curso. Escribe por qué estás completamente decidido a conseguirlo y aquello cuyo cumplimiento te proporcionaría la mayor satisfacción. Para conseguir algo siempre es mucho más importante el por qué que el cómo.

4. Compara tus metas principales con las cinco reglas del párrafo anterior.

5. Haz una lista de los recursos principales de los que dispones. Se trata de hacer inventario de tus puntos fuertes, aptitudes, recursos y herramientas.

6. Recuerda las situaciones en las que utilizaste más hábilmente algunos de esos recursos. Describe lo que hiciste para conseguir el éxito.

7. Describe qué clase de persona deberías llegar a ser para conseguir esas metas. ¿Necesitarás mucha disciplina, mayores conocimientos, tendrás que aprender a administrar mejor tu tiempo?

8. Escribe qué te impide ahora mismo alcanzar las cosas que deseas.

9. Examina cada uno de tus cuatro objetivos principales y escribe el primer borrador de un plan con los pasos para conseguirlos. El ingrediente decisivo para la consecución de tus objetivos son tus acciones. Para orientarlas necesitas un plan detallado.

Relaciones y comunicación

La relación es la capacidad para entrar en el mundo de otro, hacerle sentir que le comprendes, que hay un fuerte lazo de unión. Este es el primer paso en la comunicación: la habilidad para traducir tu «mapa del mundo» al suyo.

La comunicación tiene lugar a través de la palabra. Sin embargo, algunos estudios han demostrado que la palabra sólo transmite un siete por ciento, aproximadamente, de la información que se comunica. Un treinta y ocho por ciento se transmite con el tono de voz. El cincuenta y cinco por ciento de la comunicación ―con mucho la mayor parte de ella― deriva del lenguaje corporal. Por este motivo, uno de los mejores medios para conseguir una relación consiste en «reflejar» o crear, como en un espejo, un lenguaje no verbal común.

La clave para establecer relaciones es la flexibilidad. La barrera más insalvable es la creencia de que los demás tienen el mismo «mapa» que nosotros, suponemos que ellos ven el mundo de la misma manera que nosotros. La responsabilidad de la comunicación es cosa tuya: si quieres convencer a alguien de que haga una cosa y hace otra diferente, el fallo está en cómo te has comunicado; no has acertado con la manera de «hacer llegar» tu mensaje.

Los metaprogramas

¿Por qué las personas reaccionan de manera diferente ante las mismas cosas? La respuesta se encuentra en los  metaprogramas, las claves de cómo procesas la información. Los metaprogramas son unos poderosos patrones o modelos internos que deciden cómo te formas tus representaciones internas y que dirigen tu comportamiento. Suministran la estructura que determina a qué prestas atención, qué conclusiones sacas de tus experiencias y en qué dirección te conducen; te proporcionan la base sobre la cual decides si algo te parece interesante o aburrido, un posible beneficio o una posible amenaza. Por más que las situaciones difieran, hay una estructura permanente en cuanto a la manera en que entiendes las cosas y organizas tus ideas.

Vamos a ver algunos ejemplos de metaprogramas:

  • El que dicta a qué se tiende y qué se rehúye. Todo el comportamiento humano gira alrededor del deseo de obtener placer y el de evitar el dolor. Pregúntate qué es lo que buscas en relación con algo: una casa, un coche, un empleo o cualquier otra cosa. Presta atención a tu contestación ¿Respondes diciendo lo que quieres o lo que no quieres?
  • El que establece si tu marco de referencia es externo o interno. ¿De dónde proviene tu satisfacción por un trabajo bien hecho, de alabanzas, reconocimientos y recompensas de terceros o proviene de tu «fuero interno»?
  • El que selecciona a favor de ti mismo o a favor de los demás. Algunas personas consideran las interrelaciones humanas atendiendo exclusivamente a lo que puedan sacar de ellas para sí mismos; otros prefieren ver lo que pueden hacer por sí mismos y por los demás.
  • El que distingue a los buscadores de acuerdos de los buscadores de diferencias. Este metaprograma determina cómo clasificas la información que aprendes, entiendes y demás cosas por el estilo.

El poder de la perspectiva

El significado de cualquier experiencia de tu vida depende del marco en que la sitúas. Si cambias el marco, es decir el contexto, el significado cambia al instante. Una de las herramientas más poderosas para el cambio personal consiste en aprender a situar el mejor marco posible para cada experiencia.

Lo habitual es que enmarques las cosas según las hayas percibido en el pasado. Cambiando estos patrones habituales de percepción, conseguirías inducir mayor variedad de opciones en tu vida.

Si modificas tu marco de referencia para contemplar la misma situación desde otro punto de vista, cambiarás tu manera de reaccionar ante la vida.

En su forma más sencilla, la redefinición del marco estriba en cambiar un juicio negativo a positivo mediante el desplazamiento del marco de referencia utilizado para percibir la experiencia en cuestión. Hay dos tipos principales de redefinición o manera de alterar tu percepción acerca de algo: la redefinición del contexto y la redefinición del contenido.

La jerarquía de valores

Los valores son las creencias particulares, personales o individuales que sustentas en relación con lo que te parece importante. Con tus valores construyes tus sistemas de creencias sobre lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo, las cosas hacia las cuales tiendes necesariamente. La sensación de congruencia, de armonía y unidad personal contigo mismo deriva del sentimiento de estar realizando tus valores a través de tu comportamiento real. Rigen todo tu estilo de vida. Determinan cómo reaccionarás ante cualquier experiencia vital dada. Por ello, resulta fundamental que conozcas cuáles son tus valores más altos, de manera que las líneas de conducta que elijas sean coherentes con ellos. De lo contrario, tarde o temprano pagarás el precio por no haberte atenido a lo que era más importante en tu vida. Los comportamientos asociados a valores más altos en la escala priman sobre los ligados a valores de menor entidad. Si su conducta actual no armoniza con sus valores, cambia la conducta para resolver el conflicto. A veces es cuestión de saber arbitrar entre valores existentes que han entrado en colisión.

¿Cómo descubrir cuál es tu jerarquía de valores? En primer lugar, hay que colocar un marco alrededor de los valores que se buscan; es decir, situarlos en un contexto concreto. Están compartimentados, ya que muchos de nosotros tenemos valores diferentes para el trabajo, las relaciones o la familia.

Mediante la repetición incesante de la pregunta «¿qué es lo más importante para mí?», empezará a definirse tu lista de valores.

Los valores son la herramienta de motivación más poderosa de la que puedes disponer. Si deseas cambiar un hábito perjudicial, podrás lograrlo muy pronto si consigues asociar el cambio con algún valor elevado.

Los valores, dada la primacía que les concedemos, tienen un poder emocional increíble. Ningún lazo entre los individuos es más fuerte que la unión alrededor de los valores más elevados. Y ninguna fuente de discordia es tan traumática como provocar comportamientos que causen conflictos de valor. Todas las cosas que nos importan son reflejos de valores.

Los valores cambian, a veces de un modo radical, pero más a menudo de forma gradual e inconsciente.

Las cinco claves de la riqueza y del éxito

La decisión y una mentalidad positiva sirven para empezar, pero no representan la solución completa. En ausencia de disciplina, la decisión es el comienzo del desengaño. La decisión acompañada de la disciplina obra milagros.

1. Aprende a superar la frustración, si no lo haces, ella acabará con tus sueños y de convertirá una actitud positiva en negativa. Lo peor de la actitud negativa es que destruye tu autodisciplina. Recuerda cualquier éxito importante que hayas conseguido; probablemente el camino hacia el mismo estuvo lleno de decepciones.

2. Aprende a superar el rechazo. El desafío más grande para todo aquel que se haya formado en nuestra cultura es la dificultad de superar un «no». Para triunfar, aprende la manera de despojar el rechazo de todo su poder.

3. Aprende a superar la presión financiera. Esto significa saber tomar y saber dar, saber ganar y saber ahorrar. Aprende a guardar tu dinero y a utilizarlo como capital. No acumularás nada si lo gastas todo.

4. Aprende a superar la vanidad. ¿Qué le ocurre al individuo que se «duerme en los laureles»? Deja de progresar, deja de trabajar, deja de crear valor añadido. En cuanto al éxito, considéralo como un trampolín hacia metas más elevadas o como una plataforma donde descansar. La vanidad que procede de las comparaciones es uno de los errores más graves en que puedes caer, ya que tal vez solo significa que tus conocidos no han llegado muy lejos. Júzgate a ti mismo en relación con tus propias metas, por lo que eres respecto a lo que eras.

5. Da siempre más de lo que esperas recibir. Si quieres que tu vida funcione, empieza a pensar en cómo dar. Puedes ganar mucho dinero y ser dueño de grandes empresas, pero, si lo haces solo para ti mismo, no serás un triunfador en realidad. El que alcanza «la cumbre» en solitario se queda sin nada que hacer, excepto, quizás, arrojarse desde ella.

Espero que este resumen te haya resultado útil, que hayas disfrutado con su lectura y que sirva como catalizador para emprender cambios constructivos en tu vida. Recuerda, como te dije al principio, que en el libro puedes encontrar las técnicas y herramientas para poner en práctica todo aquello que has leído en el resumen… y mucho más que he omitido para no ser en exceso exhaustivo.   

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