El hábito sí hace al monje. (Parte 2 de 4)

¿Cómo se manifiesta un hábito?

Un hábito se manifiesta cuando se enlazan cuatro factores de manera secuencial, uno tras otro. Según va pasando el tiempo, este bucle se va automatizando y da como resultado la formación de un hábito. ¿Cuáles son estos cuatro elementos?

Si una conducta resulta insuficiente en cualquiera de las cuatro etapas, no se convertirá en un hábito. Si eliminas el detonante, tu hábito nunca va a comenzar. Si reduces el anhelo, no encontrarás suficiente motivación para actuar. Si la conducta es demasiado difícil, no serás capaz de realizarla. Y si la recompensa es incapaz de satisfacer tu deseo, entonces no habrá una razón para que la repitas en el futuro. Sin los primeros tres pasos, la conducta no ocurrirá. Sin el cuarto paso, la conducta no se repetirá.

¿Qué hábitos quieres cambiar?

Explora los diferentes ámbitos de tu vida que consideramos en el post «La rueda de la vida», (https://www.nachoascorve.com/la-rueda-de-la-vida/):

  1. Trabajo/estudios. Ocupación laboral.
  2. Económico-financiero. Aspectos relacionados con el dinero.
  3. Familia. Relaciones personales cercanas: padres, hermanos, hijos, pareja…
  4. Amigos.
  5. Ocio. Actividades lúdicas. Diversión activa y diversión pasiva.
  6. Físico. Salud. Bienestar físico. Percepción de la faceta física.
  7. Crecimiento personal. Relación con uno mismo. Autopercepción. Autoestima.
  8. Ético-espiritual. Relación con el mundo. Hacia fuera. Contribución social.

Para cada uno de estos espacios de tu vida pregúntate si hay algún hábito que perjudica tu bienestar, si conlleva algún tipo de consecuencias negativas con impacto tanto en tu salud física como en la mental y emocional, así como en tu vida social.

Descubre cuál es la verdadera razón por la que quieres incorporar algún nuevo hábito. Es importante que lo tengas claro, si averiguas el motivo que te impulsa a ello, te resultará mucho más sencillo comenzar a ejecutar esa tarea o acción y conseguir que forme parte de tus rutinas diarias.

Cuando tus creencias, la Misión o la meta que te hayas propuesto alcanzar, los objetivos que te conducen a lograrlo y las acciones que tienes que llevar a cabo son coherentes, tienes muchas más posibilidades de conseguir el éxito en lo que te propones. Dichas acciones, para que se mantengan a lo largo del tiempo, tienen que estar sustentadas por la práctica de un hábito. Darte cuenta de la importancia de esta coherencia y el verdadero motivo para incorporarlo a tu vida te ayudará a elegir el hábito que necesitas para alcanzar el éxito, además de proporcionarte la motivación necesaria para no abandonar en momentos de dificultad.

Por otra parte, si no encuentras el «para qué» del nuevo hábito, no lograrás arraigarlo debido a una sensación de ambivalencia entre la comodidad de conservar el que ya tienes y quieres desterrar, y el deseo de incorporar el nuevo a tus rutinas diarias. Ambos entran en conflicto y tiran en direcciones opuestas, lo que supone un esfuerzo enorme y un desgaste de tus energías, incluso puedes llegar a bloquearte por la parálisis y abandonar.

Otra razón para investigar la verdadera motivación que te impulsa a adquirir un nuevo hábito es averiguar si esta proviene de una presión externa, de tu entorno, para que lleves a cabo un cambio o es algo que has elegido hacer tú. En el primer caso, como vimos anteriormente, tu inconsciente boicoteará llevarlo a cabo, puesto que es algo que no deseas realmente.

En ocasiones no somos conscientes de la motivación real que se esconde detrás de por qué queremos incorporar una nueva rutina, de hacer algo de manera diferente para conseguir resultados que nos acerquen a nuestros objetivos. Habitualmente, estos motivos ocultos están relacionados con el placer, la seguridad, el reconocimiento (incluido su lado oscuro, la vanidad) y el sentido de pertenencia. En definitiva, las cuatro primeras capas inferiores de la jerarquía de las necesidades básicas expuestas por Abraham Maslow.

¿Qué te mueve a seguir una dieta más saludable y realizar ejercicio físico? ¿Conseguir una buena condición física y mejorar tu salud, u ofrecer una imagen de tu cuerpo con la que te sientas atractivo y deseado, que te veas bien cuando te compres ropa nueva para el verano, aumentar tu autoestima y confianza en ti mismo, conseguir la aprobación de los demás? 

Una herramienta que suelo utilizar en procesos de coaching para llegar al origen, a la raíz, de esta cuestión es la llamada Los cinco porqués. También es conocida como la Técnica del Sacacorchos. Su origen proviene de Sakichi Toyoda, fundador de la empresa Toyota y considerado como el padre de la revolución industrial japonesa. Utilizaba este método para mejorar los procesos de fabricación de su compañía. Consiste en repetir cinco veces la pregunta «por qué» de manera que cada respuesta sea la base de la siguiente. Normalmente la primera respuesta muestra «lo políticamente correcto», lo que quieres escuchar para que sea coherente con «el ideal» que te has construido en la mente de lo que debería ser, lo fácil y cómodo. A medida que avanza el proceso iterativo, con cada respuesta logras un mayor nivel de profundidad y aflora, desde tu inconsciente, el verdadero motivo que te conduce a adoptar ese nuevo hábito.    

Una vez identificados, construye una tabla como la siguiente. Añade cualquier otro campo que estimes necesario.

Por citar alguno de nuestros malos hábitos más comunes que te sirvan de inspiración: vida sedentaria; no descansar ni dormir lo suficiente; adicciones como el tabaco, alcohol y otras drogas; mala alimentación; no asumir tus responsabilidades y culpar a otras personas; procrastinar; compras impulsivas; gastos innecesarios en caprichos; impuntualidad; mentir; no tomar acción; interrumpir a los demás cuando están hablando; ver demasiada televisión; aislarte socialmente; adicción a las redes sociales y otros usos abusivos del móvil; trabajar compulsivamente; ausencia de estímulos intelectuales.

Una vez que has identificado los hábitos que te obstaculizan llevar la vida que anhelas, selecciona los hábitos que sustituyan a los anteriores que te permitan conseguir tus metas. Para ello te sugiero que consideres las cuestiones planteadas en la siguiente tabla.

En los próximos posts veremos por qué te cuesta cambiar tus hábitos y cómo puedes introducir con éxito y consolidar estos nuevos hábitos en tu vida diaria.

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