De acuerdo con los postulados de la Programación Neurolingüística, tus experiencias y cómo interpretas la realidad, como la codificas, entiendes y procesas, cómo interactúas con tu entorno y con otras personas está supeditado a la representación interna que haces de la misma. ¿Cómo se origina esta representación interna? O lo que es lo mismo, ¿cómo percibes y obtienes la información del mundo que te rodea? A través de tus sistemas perceptivos, de tus sentidos: vista, oído, olfato, tacto y gusto. Por eso la PNL se refiere a ellos como sistemas representacionales, porque con ellos representas en tu mente la experiencia interna o externa que vives. La PNL distingue tres modalidades perceptivas: visual, auditiva y kinestésica (incluye el olfato, el gusto y el tacto). Aunque utilices las tres modalidades, una de ellas es la que predomina en tu manera de relacionarte con el mundo y lo interpretas. Tus pensamientos, como accedes a tus recuerdos, tu manera de hablar y tus comportamientos están condicionados por tu modalidad perceptiva dominante.
En un seminario al que acudí, el doctor Jorge Carvajal, contaba una anécdota: iba por la calle con unos amigos y de repente un coche atropelló a un peatón. Como médico, rápidamente acudió al auxilio del herido. Le metieron en el coche que le había atropellado y se dirigieron al hospital más cercano. El paciente quedó ingresado y después de dejarle en urgencias fueron él y los amigos con los que estaba a la cafetería más cercana. Al comentar el accidente, cada uno tenía una versión diferente de lo que había ocurrido a pesar de haber estado todos presentes y haber presenciado el mismo hecho en el mismo momento. Ni siquiera se ponían de acuerdo en el color del coche que los había llevado al hospital. Cada uno lo había vivido de una manera diferente en función del sentido predominante utilizado para percibir y procesar la información. ¿Te ha pasado algo parecido a ti cuando junto con tus amigos o con tu pareja habéis hablado sobre vuestras pasadas vacaciones? Posiblemente cada uno de vosotros contasteis vuestras peripecias de manera muy diferente, incluso alguno no recordaba algún hecho que para otro fue significativo. Esto es algo absolutamente normal, de hecho, las compañías aseguradoras desconfían si testigos y demás involucrados en un siniestro ofrecen una versión muy similar, incluso la misma, al describir los hechos.
En el proceso de aprendizaje que nos ocupa, eso es relevante en cuanto que el sentido que tengas más desarrollado es el determina cuál es el canal con el que te resulta más fácil adquirir nuevos conocimientos y procesar las experiencias que vives. En los talleres y formación que imparto en empresas y centros educativos, procuro que la comunicación sea efectiva y la información llegue a todos los participantes en «su idioma»: utilizo la voz como recurso para los auditivos, un power point en el que proyecto la palabra o idea clave e imágenes y vídeos de lo que estamos tratando en ese momento para los visuales y ejemplos y fotos e imágenes en pantalla para los kinestésicos. Trato de ser flexible y amoldarme a su manera de funcionar en vez de empeñarme en que hagan el esfuerzo por entenderme. Si solo utilizo mi sistema predominante solamente llegaré a los que se me parecen.

¿Qué caracteriza a cada una de las modalidades perceptivas?
Visual
Las personas visuales procesan la información en forma de imágenes, dan prioridad a lo que ven. Piensan en imágenes que representan ideas, por lo que recurren a referencias visuales, como colores o figuras, para acceder a sus recuerdos y comunicarse, y prefieren los soportes visuales, como esquemas, gráficos y fotografías, para entender mejor. Perciben la información que les proporciona el entorno en términos de movimiento, perspectiva, luminosidad, brillo, nitidez y contraste.
Utilizan con frecuencia términos relacionados con el sentido de la vista, tales como «a simple vista», «punto de vista», «se ve», «arrojar luz», «observar», «lo veo claro», «aclarar», «echar una ojeada», «poner en perspectiva», «hacer foco en», «veo a lo que se refiere», «mirar», «brillante».
Procesan la información «en paralelo», alternan entre diferentes pensamientos y tareas con rapidez y facilidad, por lo que resuelven velozmente las situaciones que se les presentan. Otra consecuencia de este hecho es que hablan muy deprisa, puesto que al pensar en términos de imágenes la velocidad de su pensamiento es muy rápida. En ocasiones parece que no se explican bien al no verbalizar por completo sus razonamientos, esto es porque en su cabeza ha surgido una imagen nueva que ha desplazado por completo a la anterior.
Su alto nivel de observación les permite captar detalles que a otras personas se les pasa por alto.
Suelen ser personas muy creativas e imaginativas.
Se sienten cómodos en entornos ordenados y se sienten a disgusto ante la desorganización y la falta de detalle y meticulosidad.
Tienen un alto nivel de energía, son inquietas.
En cuanto a su expresión corporal:
- Muestran escaso movimiento corporal.
- Andan sin apoyar el pie completamente, caminando con la punta de los pies. A menudo, cuando están conversando con otra persona de pie, levantan los talones.
- Posición alta de los hombros, mentón alto y cabeza inclinada hacia delante.
- Mueven mucho las manos, señalando hacia afuera o hacia arriba y delimitando espacios. Se señalan los ojos al hablar.
- Su movimiento de los ojos y el parpadeo es rápido.
- La respiración es rápida y procede de la parte alta de los pulmones, poco profunda.
Auditivo
Aquellos en los que predomina el sistema representacional auditivo procesan la información a través del sistema auditivo, piensan e interpretan la información en función de los sonidos. Son sensibles ante el tono, el timbre, el volumen, etc.
Un auditivo se expresa diciendo «te escucho», «me suena», «dar la nota», «hacer oídos sordos», «hablar claro», «hacerse el sordo», «sintonizar», «me chirría», «no había oído algo así».
Suelen ser comunicativas, con grandes dotes para la expresión oral, escrita y la escucha activa. Les encanta conversar y recuerdan con detalle cada una de las palabras que han escuchado con anterioridad. Son muy buenos interpretando textos y tanto al escribir como al hablar eligen con gran precisión las palabras para expresar lo que quieren transmitir.
No necesitan soporte visual para entender una explicación.
Su pensamiento es lógico, racional y secuencial. Ponen su atención en una sola idea a la vez, una idea continúa a la otra, antes de pasar a otra cosa terminan con lo que están haciendo o pensando. Por eso se sienten molestos cuando se cambia de tema sin haberlo terminado de tratar.
Son sensibles a los ruidos estridentes y al tono de voz con que se les habla.
Tienden al sedentarismo y un ritmo pausado. Pueden parecer monótonos por su tono bajo y ritmo lento al hablar.
Su expresión corporal se caracteriza por:
- Cabeza echada ligeramente hacia atrás.
- Posición equilibrada de los hombros.
- Respiración diafragmática, con ritmo medio y regular.
- Suelen señalarse los oídos.
- Firmemente asentados en el suelo cuando hablan.
Kinestésico
Los kinestésicos procesan la información recibida poniendo el foco de su atención en la sensación que les produce contrastándola con sus sentimientos. Al evocar un recuerdo traen a su memoria tanto lo que sentían en su interior y en el exterior, frío o calor, condiciones de luminosidad, como las emociones del momento. En este proceso utilizan imágenes, ideas abstractas y a menudo arranques de intuición que les permite llegar a una deducción sin llevar a cabo un análisis lógico y racional. Confían más en sus emociones y sentimientos.
Al estar tan orientados hacia los sentidos, les atrae especialmente aquello que tiene que ver con las cosas manuales, experimentar con el tacto, el gusto y el olfato.
En sus relaciones sociales se muestran abiertas, expresivas, empáticas, se encuentran cómodos en la cercanía, el contacto físico y, dada su alta sensibilidad, pueden sentirse incómodos en un ambiente muy concurrido o con exceso de ruido.
En su lenguaje los kinestésicos suelen emplear términos como «se siente», «se palpa», «sopesar una idea», «sintonizo con lo que dices», «esto me choca», «estar en contacto», «no te sigo», «pisar fuerte», «mano a mano», «repeler», «tocar un tema» y expresiones similares.
No se precipita al dar una respuesta, previamente la piensa minuciosamente y sopesa sus consecuencias.
Hablan pausadamente, con ritmo lento y tono grave o bajo, adoptando una postura relajada.
En cuanto a su expresión corporal:
- Sostienen la cabeza levemente hacia abajo, asentándola firmemente apoyada en los hombros, los que suele tener bajos y caídos.
- Sus movimientos son lentos, seguros y calmados, con gestos firmes y fuertes.
- La respiración es baja, abdominal, tranquila y profunda
- Gesticulan con las manos tocándose a sí mismo y a los demás.
- Mantienen los pies firmemente apoyados en el suelo.
Si a pesar de haber leído estas descripciones no estás del todo seguro de cuál es tu estilo de aprendizaje predominante, en internet puedes encontrar diferentes cuestionarios que te ayudarán a resolver tus dudas:
El objetivo de incluir los sistemas representacionales en esta serie de post dedicados al proceso de aprendizaje es doble: por un lado, que seas capaz de identificar cuál es tu modalidad perceptiva predominante y seas consciente de cómo percibes la realidad en tu proceso de aprendizaje, y por otro, que adquieras esta habilidad para mejorar la comunicación con los demás.
Un día en el que andaba de cañas, vermuts ¾bendito sea el monje al que se le ocurrió mezclar vino con hierbas aromáticas. ¡Qué gran invento!¾ y aperitivos con amigos, la conversación derivó a temas laborales ¾¡qué raro!¾ y una de ellas comentó: «no puedo más con mi jefe, me manda mil cosas a la vez, salta de un tema a otro sin centrarse, atiende a varias cosas al mismo tiempo y parece que no me presta atención». Probablemente alguno de vosotros os hayáis sentido identificados con esta situación. Mi contestación, dado que yo conocía a su jefe de haber coincidido con el en varios eventos y comidas, fue rápida: «El sistema representacional predominante de tu jefe es visual y el tuyo es auditivo. Ella, un tanto confundida, me preguntó: «Creo que no me he enterado. ¿Qué quieres decir con eso?».
Seguro que tú, después de haber leído lo que caracteriza a cada uno, serías capaz de darle a ella una explicación parecida a la que yo mismo le di: «La mente de tu jefe, como típico visual, sigue el ritmo de sus ideas en paralelo, ocupándose de varias cosas a la vez y saltando de un tema a otro porque en su cabeza ha aparecido una nueva idea que desplaza a la anterior, lo que le hace hablar deprisa y no concluir sus razonamientos e instrucciones. Tú, como “auditiva”, trabajas mentalmente de una manera secuencial; te concentras en una idea a la vez, hasta que no terminas una cosa no empiezas otra y hablas de una manera más pausada». Luego le sugerí que lo hablara con su jefe y comprobaría que la comunicación entre ambos mejoraba.
En seguida se suscitó entre el resto de amigos el interés por el tema y comenzaron a surgir preguntas y comentarios de sus experiencias. La siguiente vez que nos vimos, otra vez rodeados de vinos y pinchos, me llamó la atención lo hondo que había calado el mensaje en algunos de ellos: se lo habían tomado muy en serio y habían empezado a experimentar tanto en su entorno laboral como en el personal. Incluso a algunos les habían llamado pesados porque no paraban de hablar del tema. No todo era del color de rosa, la mayor parte comentaba lo complicado que les resultaba estar pendientes de los sistemas de representación de sus interlocutores, cómo adaptar su lenguaje y que, en ocasiones, ese esfuerzo les restaba espontaneidad a la conversación. Claro, el asentar un nuevo hábito lleva su tiempo. Al menos han tomado conciencia de ello, poco a poco lo irán consiguiendo y mejorarán sus habilidades de comunicación.
Al llegar al final de esta serie de artículos dedicados al proceso de aprendizaje, es importante recordar que, más allá de las técnicas, las teorías y los modelos que hemos explorado, el aprendizaje es una experiencia profundamente transformadora. Cada uno de nosotros atraviesa este viaje de manera única.
Cierro este bloque de publicaciones con una cita de Albert Einstein para que reflexiones: «El aprendizaje es experiencia, todo lo demás es solo información».
De nada vale tener información si no la aplicas. ¿Alguna vez te has dicho: «sí, la teoría ya la sé, pero…»?