¡Qué causalidad! (como sabes, no creo en las casualidades, sino en las causalidades), en esos días posteriores al fallecimiento de mi padre me encontré con esta entrevista que le hizo el periodista Aimar Bretos, en su programa de radio Hora 25, a Manu Sánchez, humorista y presentador de televisión, el pasado mes de noviembre de 2023. En ella Manu explica perfectamente lo que os quería transmitir, así que, llevado de la eficiencia y el ahorro de esfuerzos, os resumo su testimonio.
Manu hizo en ella público que tenía cáncer. Acababa de nacer su hija Leonor, él conocía su diagnóstico desde hacía un mes y en ese tiempo ya había sido intervenido quirúrgicamente con urgencia. Aimar le preguntó: «¿Qué has aprendido?». A lo que Manu respondió: «Lo más duro de todo fue aceptar mi propia muerte. Este es el gran ejercicio, la gran pirueta psicológica. Darte cuenta de que esto se puede terminar en cualquier momento. Empezó a parecerme sintomáticamente ridículo cómo todos hacíamos planes a largo plazo. Decían ‘y este año en Nochevieja dónde cenamos’ y yo no sabía si la semana que viene… Todos damos por hecho que vamos a tener como ochenta y tantos o noventa años para entregar el examen y todavía estamos releyendo las preguntas. ‘Quiero ir a la India’, bueno, más adelante; ‘me quiero comprar una bicicleta’, bueno, ya el año que viene. Vamos posponiendo todo. He aprendido que en cualquier momento pueden decirte ‘entregamos’. Y entonces te sorprendes. Si hay diez preguntas y vas por la dos, ni al aprobado raspado. He aprendido que en la vida merece la pena tirar para adelante y lucharla. Si hay que aprender a andar de nuevo, a hablar de nuevo, se aprende. Lo que quieras hacer, hazlo ahora, porque no sabemos cuándo va a sonar esa vocecita de ‘entregamos’. Y, como te toque hacerlo, se te va a quedar cara de tonto por las cosas que has dejado sin hacer porque no vas a tener a quién reclamárselas».

¿Qué os parece? ¿Qué conclusiones habéis sacado?
Yo coincido plenamente con lo que dice Manu Sánchez. No vamos a estar por aquí para siempre, ni siquiera sabemos cuándo nos vamos a ir. Dejemos entonces de posponer nuestros anhelos, lo que nos proporciona energía, lo que nos hace felices. Fuera excusas, digamos «no» a lo que no es prioritario en nuestra vida, a lo que nos imponen los demás y comencemos a vivir la vida que soñamos. ¡Echémosle valor!. No permitamos que dentro de unos años miremos atrás y nos arrepintamos de no haber peleado por aquello que queríamos. No sé quién dijo que el momento perfecto es ahora, cuánta razón tiene.
Pregúntate: ¿Qué es lo que realmente quiero? ¿A qué estoy renunciando? ¿Cómo sería mi vida si lo consiguiera? Si sigo viviendo como hasta ahora, ¿cómo será mi vida dentro de cinco, de diez años? ¿Qué pasos tengo que dar para obtener lo que deseo? ¿Qué plazo de tiempo realista necesito para alcanzarlo? ¿Qué precio voy a tener que pagar por ello?
Posiblemente te estarás diciendo cosas como «qué fácil es hablar», «yo no puedo hacerlo», «los coach tenéis la cabeza llena de pájaros, no vivís la realidad… y no, no estoy diciendo que sea fácil ni rápido, pero sí posible. No te vendo motos, el proceso a menudo es un camino lleno de obstáculos: yo he pospuesto alguno de mis sueños porque de momento no estoy dispuesto a pagar el precio a pagar por conseguirlos, porque no he podido ejercer ninguna influencia sobre algún aspecto que depende de un factor externo, porque no he sido capaz de vencer la resistencia de alguno de mis miedos; pero no he tirado la toalla. Es un no temporal; no me paro, tomo decisiones que me acercan a aquellos de mis sueños que en este momento sí soy capaz de conseguir y me focalizo en ellos. Especialmente en uno, aquel en el que en el que ahora mismo me siento capaz de lograr.
Comienza con un objetivo, uno solo. Así evitarás dispersarte. Ten en cuenta diferentes variables para elegirlo: el bienestar que te va a proporcionar, a qué tienes que estar dispuesto a renunciar para conseguirlo, qué acciones vas a emprender para acercarte a él, cómo va a afectar a tu entorno, el tiempo que te va a llevar lograrlo, y, con estos y otros criterios que estimes adecuados, da un paso adelante.
¿Cómo hacerlo? En el siguiente post veremos algunas pautas que pueden ayudarte.