El precio a pagar
A Bunker Hunt, texano considerado el hombre más rico del mundo por ser el dueño de la Compañía de exploración y minería Hunt, le preguntaron si tenía algún consejo para aquellos que quisieran triunfar. Su contestación fue: «El éxito es cosa sencilla. En primer lugar, uno decide expresamente lo que quiere; en segundo lugar, decide si está dispuesto a pagar el precio necesario para conseguirlo. Y luego hay que pagar ese precio».
Claro que, en multitud de ocasiones, te enfrentas a un conflicto al tener que decidir entre lo que quieres hacer y lo que tienes que hacer, o entre lo que deseas y lo que se espera de ti; la elección no es fácil.
¿Cuántas veces has fantaseado con ser una estrella del rock, un deportista de la altura de Rafa Nadal, Pau Gasol o Leo Messi; un empresario como Amancio Ortega, Elon Musk, o con ser el número uno en tu profesión? Posiblemente estabas enamorado de esa gloriosa imagen: tú en la cúspide, y los fans aplaudiendo; pero por ninguna parte de la foto salía el trabajo que conlleva. Quieres la victoria y la recompensa, pero sin pasar por las horas, días y años que requiere la maestría. El precio a pagar por lograr tus sueños era demasiado alto y abandonaste. Si estás dispuesto a hacer lo que toca durante el tiempo necesario, acabarás logrando lo que persigues. Pregúntate si estás dispuesto a recorrer el camino sin desfallecer ignorando las tentaciones que te inviten a abandonar. El cambio es un camino, no un destino. Cada paso es indispensable y lleva un tiempo completarlo. ¡De nuevo, paciencia y perseverancia!
Si no estás dispuesto a dejarte la piel, a invertir tiempo, energía, voluntad, vas a lograr poco. Como dice Mark Manson en su libro El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda, «lo que determina tu éxito no es qué quieres disfrutar. La pregunta relevante es qué dolor quieres mantener. El camino a la felicidad está lleno de montones de suciedad y humillación». Si quieres perder peso, el proceso pasa por adquirir hábitos saludables: alimentación sana, ejercicio físico y descanso. Si tu profesión ya no te satisface, el cambio requiere que te formes en la nueva disciplina a la que te quieres dedicar, y la mayor parte de las veces que lo hagas en el tiempo libre que te dejan tus obligaciones laborales actuales; las facturas no se pagan solas.
Recuerda los logros más significativos que has conseguido en tu vida, algo que realmente mereció la pena. ¿A que no te los regalaron? Seguramente los alcanzaste con tesón y entrega, incluso en algunos momentos con irritación y desesperación.

Habitualmente ocurre que al empezar a aplicar cambios significativos en tu vida descubres que a la vez también están cambiando las relaciones con los demás. Tu jefe, tus compañeros, tus amigos, tu pareja, tus hijos; en definitiva, tu universo de relaciones estaba acostumbrados a tratar con tu «antiguo yo». Ya no eres el mismo y se transforman las pautas que guiaban vuestras interacciones. Algunas de estas relaciones ya no son tan armónicas, surgen disparidades y nuevos conflictos; algunas de estas personas no se sienten cómodas con lo que eres ahora, incluso pueden llegar a boicotear tu progreso por pura envidia. Como no están dispuestos a emprender sus propios procesos de cambio por sus miedos, no aceptan que tú lo hagas; hay quien no soporta la luz en los demás. Ante este temor a perder tus relaciones puede que se acrecienten tus miedos e inseguridades ante el cambio.
Al pasar de la queja a la acción, del victimismo a asumir de manera proactiva la responsabilidad de tu vida, tomas consciencia del «ambiente quejumbroso» que te rodea en la sociedad. Igual no te habías dado cuenta hasta ahora, pero tu cambio te ha despertado y ya no te apetece estar rodeado de quejicas, de gente negativa. Tanto lo positivo como lo negativo que transmitimos es muy contagioso y ahora no estás dispuesto a enfermar de negatividad sintiendo su característico malestar. Has probado la sensación de bienestar y dicha que te proporciona el haber tomado el control de tu vida y no estás dispuesto a que agoreros, tristes, profetas apocalípticos y demás fauna te amarguen la existencia. No te preocupes, en poco tiempo, paulatinamente todos ellos desaparecerán de tu vida: los que se parecen se atraen entre sí. Siendo positivo atraerás a personas como tú. Ahora estás dispuesto a romper vínculos y dejar ir de tu vida a quienes no respetan ni aceptan a tu «nuevo yo». Les das un afectuoso abrazo y les dices, gracias, pero quiero vivir mi propia vida, no la que tú quieres para mí.