El diario personal como herramienta de crecimiento (Parte 1 de 2)

Escribo porque no sé lo que pienso hasta que leo lo que digo.

Flannery O’Connor

Trabajando con las páginas de la mañana, comenzamos a clasificar las diferencias entre nuestros sentimientos reales, que a menudo son secretos, y nuestros sentimientos oficiales, los que están registrados para la exhibición pública.

Julia Cameron

No escribo un diario para «ser productivo». No lo hago para encontrar grandes ideas ni para escribir prosa que luego pueda publicar. Las páginas no están destinadas a nadie más que a mí. Es la terapia más rentable que he encontrado.

Tim Ferriss

El hábito de escribir regularmente un diario personal constituye una herramienta muy poderosa en tu camino de crecimiento personal. Quizá te estés preguntando: ¿por qué escribir me puede ayudar? ¿A qué me ayuda? 

Vamos paso a paso. En esencia, un diario personal es un espacio íntimo y privado para la reflexión, un repositorio en el que de manera periódica almacenas tus pensamientos, experiencias, reflexiones, metas, sueños, sentimientos, actividades, eventos diarios, preocupaciones, conflictos, decisiones; cualquier cosa que se te ocurra. Es solo para ti, a menos que decidas compartirlo; su audiencia eres tú, no las redes sociales. Por eso no tienes por qué preocuparte por la gramática o el estilo, permítete escribir libremente, sin autocensurarte. Lo importante es que seas honesto contigo mismo.

No tiene un único formato, lo eliges tú adaptándolo a tu personalidad y creatividad. Habitualmente se plasma en un cuaderno o documento digital en el que escribes textos, poemas, listas, dibujos, fotos, mapas mentales, folletos, y cualquier otro medio de expresión con el que te sientas cómodo.

Beneficios de un diario personal

Actúa como un registro de tu vida

El diario es un archivo de tus recuerdos, momentos y fechas importantes. Una narración de tu vida que te permite asomarte al pasado para rememorar momentos felices y evitar cometer de nuevo errores. Te das cuenta de tu evolución personal, de cómo ha ido cambiando tu manera de ver la vida, tu enfoque, lo que es importante para ti, tus creencias y valores.

Mejora tu autoconocimiento

Escribir el diario te exige reflexión e introspección, lo que te permite descubrir cosas de ti que habías pasado por alto o no habías prestado atención. Te ayuda a entenderte mejor, a darte cuenta de tus motivaciones, de lo que te hace feliz, de tus miedos, de tus capacidades, de tus patrones de comportamiento y de muchos otros aspectos de tu personalidad y carácter. Al releerlo un tiempo después, eres capaz de entender mejor algo que pasó en el pasado.

Ganas claridad mental

Escribir no es lo mismo que pensar; los pensamientos van muy rápido, la mente pasa de uno a otro de manera inconexa y no da tiempo a fijarlos y reflexionar. Al escribir, el ritmo disminuye, tu mano va más despacio que tu mente, lo que estimula fijar tu atención en lo que estás haciendo para poder dar coherencia en el papel a tus pensamientos. El dedicar un tiempo a reflexionar acerca de cómo te sientes, a ordenar tus emociones, pensamientos, ideas, a analizar lo que te preocupa, te sirve para ser más consciente de ti y de lo que te pasa por dentro. Escribir te ayuda a entender y procesar situaciones difíciles, acontecimientos traumáticos por los que estás pasando, a gestionar los sentimientos, a observar las situaciones que vives desde diferentes perspectivas y de manera más calmada. Esta actitud reflexiva provoca que tu capacidad de discernimiento aumente, que veas las cosas con más claridad, por lo que mejora la toma de decisiones.

Obtienes una retroalimentación continua de tus acciones

Al utilizar tu diario para alimentar los indicadores que te permiten seguir la evolución de las acciones planificadas para alcanzar tus metas, puedes evaluar diariamente la situación y los progresos realizados para alcanzar tus objetivos respecto a los que tenías planeado obtener. Esta información te permite replanificar en caso de que los resultados conseguidos difieran de los previstos, analizar la eficacia y eficiencia de la asignación de recursos que has empleado, y determinar la idoneidad y resultados de las acciones que has ejecutado.

Reduces tu nivel de estrés

Volcar en el diario los pensamientos y emociones que no eres capaz de manejar vacía tu mente de sus efectos nocivos. Al escribirlas las organizas y las ordenas, las comprendes mejor y les das un sentido, lo que reduce su carga emocional negativa. Escribir actúa como una válvula de escape que libera emociones, reduce la presión interna y, por lo tanto, se alivia el estrés. También, al escribir, puedes romper el ciclo de los pensamientos rumiantes, esos que surgen una y otra vez cuando hay algo que te preocupa y no has resuelto; lo que disminuye tu ansiedad.

Mejoran tus habilidades en comunicación escrita

El hábito que adquieres con la práctica diaria de la escritura mejora considerablemente tu capacidad para expresar ideas de manera clara y efectiva

Estimula tu creatividad.

La libertad para utilizar diferentes medios para expresarte (escribir, dibujar, fotografías…) y realizar con ellos mapas mentales, listas de ideas, contar historias, poemas,  y cualquier otra cosa que se te ocurra, estimula la creatividad y la inspiración.

Algunas sugerencias

Escribir un diario personal exige disciplina y fuerza de voluntad para mantener el compromiso de hacerlo con una frecuencia determinada (cada día, cada semana). Establecer unos rituales (dónde, cuándo, cómo) fortalecerá este hábito.

«¿Dónde?» En un sitio tranquilo y silencioso en el que nadie te interrumpa o moleste, y alejado de tentaciones como internet, televisión, móvil. Prueba a poner música relajante; puede tener un efecto psicológico que te predispone a escribir. No obstante, si te distrae en exceso o no te permite concentrarte, apágala. Pide a tus familiares que respeten estos momentos para ti.

«¿Cuándo?» Depende del tiempo libre que te permita tu jornada laboral, compromisos sociales, obligaciones familiares, actividades deportivas… Encuentra el momento ideal, uno compatible con tus biorritmos. ¿Eres búho o alondra? ¿Cuándo te cuesta menos, por la mañana o por la noche? Establece un momento concreto: después de desayunar, antes de cenar, antes de ir a dormir, en el descanso de la mañana…

«¿Cuánto?» No tienes por qué escribir todos los días, puedes establecer una periodicidad de tres o cuatro días a la semana, por ejemplo. Lo ideal es hacerlo a diario, pero empieza por algo que te resulte cómodo, de lo contrario acabarás abandonando. Poco a poco puedes ir incrementando la frecuencia hasta que se convierta en un hábito diario.

«¿Cómo?» Tienes a tu disposición numerosas alternativas para expresarte. No son excluyentes, puedes emplear una combinación de algunas de ellas:

  • Escritura libre: simplemente escribe lo que te venga a la mente sin preocuparte por la gramática, la ortografía o la estructura. Deja fluir tus pensamientos y emociones libremente.
  • Entradas temáticas: introduce cada día un tema específico sobre el que escribir. Puede ser algo como «mis miedos», «mis sueños», «momentos felices» o «qué me hace enfadarme». Esto te ayudará a explorar diferentes aspectos de tu vida y personalidad.
  • Reflexiones: plantéate preguntas sobre aspectos de tu vida que sean relevantes en este momento. Reflexiona y respóndete con sinceridad. En la última parte del post compartiré contigo un listado para que elijas las que mejor te vienen en este momento de tu vida.
  • Listas: por ejemplo, el diario de gratitud del que ya hablamos en un post anterior, en el que escribes al menos tres cosas por las que estar agradecido que has vivido durante el día. Un listado de libros que quieres leer, tareas a ejecutar durante el día, la semana y el mes, llamadas pendientes a amigos y familiares…
  • Cartas: Escribe cartas que nunca enviarás. Puedes dirigirlas a personas de tu pasado, presentes, o incluso a ti mismo. Es una excelente manera de procesar emociones y pensamientos.
  • Mapas mentales: Dibuja un mapa mental para organizar tus pensamientos sobre un tema específico. Es una forma visual de explorar, entender tus ideas y planificar.
  • Registro de sueños: tus sueños y pesadillas pueden ser una excelente inspiración creativa. En ocasiones, la respuesta a problemas que no eres capaz de resolver en el estado de vigilia se resuelve en tu vida onírica más creativa. Hay muchos más motivos para hacerlo, pero no me extenderé más en ello, no es objeto de este post. Es un tema que da mucho de sí, te invito a que investigues por tu cuenta. 
  • Narrativa personal: escribe sobre tu vida como si fuera una historia, construye una narrativa de tu viaje personal.
  • Reflexiones acerca de aforismos: elige una cita que te inspire, reflexiona sobre su significado y sobre cómo puedes aplicarla a tu vida.

En el siguiente post hablaremos de alguna de las técnicas específicas de construcción de diarios diseñados por reconocidas personalidades. Además de mi propia experiencia, puede que menos eminente, pero, al fin y al cabo, mía.

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