Un aforismo africano proclama que, para educar a un niño, se necesita la tribu entera. Me identifico totalmente con esta idea de que el desarrollo de la persona debe construirse con el soporte de una red de guías (padres, familiares, educadores) que proporcionen los cimientos de una educación tanto en el ámbito emocional, en sus vertientes individual y social, como en el académico. En coherencia con este proverbio, el Programa de Orientación Vocacional y Profesional que propongo para colaborar en centros educativos interviene en tres áreas de actuación: padres, profesores y los mismos alumnos.
- La familia influye de manera muy poderosa en la construcción del proyecto de vida y la formación vocacional de los hijos. En ella se transmite un sistema de valores a través de experiencias cotidianas, con un gran impacto sus las preferencias y toma de decisiones. Es conveniente que, desde la educación primaria, madres y padres trabajen conjuntamente con sus hijos el plantearse objetivos y metas ayudándoles así a sentirse capaces de lograr lo que desean, a ser protagonistas de su vida. Valorando sus preferencias en cuanto a profesiones y ocupaciones, y orientando su proceso de autoconocimiento. Con el fin de proporcionar tanto información como orientación, hemos diseñado un taller en el que tratamos aspectos como:
- ¿Por qué apoyar a nuestros hijos en la búsqueda de su vocación?
- Una mirada a nuestro entorno: el tsunami de los actuales cambios económicos, sociales y laborales.
- ¿Qué demandará el mercado laboral en un futuro próximo?
- Millenials: quiénes son y qué buscan.
- El sistema educativo actual y la orientación vocacional.
- La importancia de la inteligencia emocional en el ámbito laboral.
- El «Elemento»: el propósito en la vida.
- ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos?
Nuestro principal mensaje para las familias es que comprendan que, con una adecuada orientación, sus hijos estarán en mejores condiciones de tomar decisiones y elegir una profesión que responda a su vocación.

- Asesoramos a docentes y tutores en técnicas y herramientas para que apoyen a sus alumnos en la búsqueda de su vocación, para estimularles a la reflexión personal y fomentar el autoconocimiento respecto a sus fortalezas, habilidades, áreas de mejora, intereses, las actividades con las que disfrutan… todo aquello que contribuirá a desarrollar sus capacidades y actitudes en el posterior proceso de decisión vocacional y en la construcción de un proyecto de vida.
- Respecto a los alumnos, los protagonistas de la orientación vocacional, entendemos que atraviesan un periodo complejo como adolescentes. El cerebro sufre un auténtico torbellino; los cambios hormonales les producen importantes cambios físicos y psicológicos; constantes antagonismos se hacen presentes con brusquedad en su proceso de afirmación de la personalidad; sienten inseguridad respecto a su imagen, y las opiniones que se expresan en su grupo de amigos adquieren una especial relevancia. Todos estos elementos hacen que en muchas ocasiones se sientan abrumados y, por si fuera poco, en breve tienen que decidir cómo enfocar su futuro, qué quieren hacer con sus vidas. Esta incertidumbre por el futuro puede generar situaciones altamente estresante para ellos.
- Por estos motivos, trabajamos con ellos siguiendo un proceso de coaching en sesiones personales, no vale el «café para todos», cada uno requiere una repuesta personalizada por lo que no realizamos talleres grupales. El objetivo consiste en proporcionarles instrumentos que les permitan tomar una decisión adecuada sobre su futuro profesional, libre y acorde con sus características y las del entorno, alentándoles a que descubran su propia vocación y que obtengan un conocimiento de las posibilidades reales que les ofrece el mundo académico y profesional. Vamos a entrar un poco en detalle en qué ponemos el foco.
- Las dos primeras sesiones las denominamos «conócete», y su objetivo es la toma de conciencia. Para ello lanzamos preguntas poderosas del tipo: ¿cómo es mi actitud ante la vida?, ¿cuál es mi para qué?, ¿cuáles son mis valores y principios?, ¿cuáles son mis creencias?, ¿qué me motiva realmente?, ¿cuáles son mis fortalezas y debilidades?, ¿cuáles son mis dones y talentos?, ¿qué asignaturas me han gustado más y cuáles menos?, ¿cuáles son mis intereses vocacionales para elegir una ocupación?, ¿qué puedo aportar a la sociedad?, ¿cuáles son mis expectativas?
- En la tercera sesión nos centramos en la asunción de responsabilidades, en procurar que el alumno sea capaz de tomar las riendas de su vida. Promovemos la reflexión con preguntas como: ¿asumo la responsabilidad de mi vida?, ¿tomo mis propias decisiones o dejo que los demás lo hagan por mí?, ¿cómo puedo lograr que mis sueños se conviertan en realidad?
- En la cuarta sesión enseñamos cómo vencer miedos y resistencias: ¿cuáles son mis miedos?, ¿qué herramientas puedo utilizar para afrontarlos?, ¿cómo asumo que los errores forman parte del proceso de aprendizaje?
- Continuamos con la gestión del «intorno»: para alinearme paulatinamente con la ocupación profesional que quiero desempeñar en el futuro: ¿cómo puedo mejorar mi motivación, fuerza de voluntad, autoconfianza…?, ¿cómo puedo adquirir las habilidades blandas que requiere la ocupación que quiero desempeñar?, ¿cómo puedo adquirir hábitos que me ayuden?, ¿cómo salgo de mi zona de confort?
- A partir de la sexta sesión ponemos el acento en el entorno. Buscamos respuestas a las siguientes cuestiones: ¿cómo puedo vencer la oposición de otras personas, cambiar la forma de interactuar, buscar el respaldo del entorno familiar y social?, ¿dónde encuentro personas que me muestren el camino y me apoyen?
- Ya ha llegado el momento de centrarnos en el mercado laboral. En primer lugar, investigamos qué actividades profesionales pueden dar respuesta a su vocación profesional, qué aptitudes y actitudes requiere esa actividad ideal y si sus características personales están alineadas con el desempeño de esa actividad.
- Finalizamos planificando cómo conseguir llegar a esa ocupación ideal mediante un plan de acción que describa qué pasos dar a corto, medio y largo plazo para acercarse a esa profesión.
Este programa de actuación es flexible. Tanto su contenido como el número de sesiones necesarias para cada tema a tratar depende del «grado de madurez» del coachee.
Creo que es un proceso ambicioso, aunque necesario, para que los adolescentes sean capaces de decidir qué hacer con su vida. Aunque no menos difícil será para los padres y educadores asumir su decisión. Ni les resultara más fácil a los propios adolescentes saber que, sin remedio, cometerán errores, habrá consecuencias, dificultades; vida, al fin y al cabo, y ellos tendrán que vivir con ello y seguir adelante.
Una última reflexión: una sociedad solo puede mejorar si ella misma deja de ser adolescente y se hace adulta.