El proceso de aprendizaje: solo puedes cambiar lo que conoces. Niveles neurológicos

«Cada aprendizaje nos da una mayor comprensión de la realidad y al emocionarnos con lo aprendido nos motivará a tener mayor sed de aprender».

Antonio Páez Pinzón

«Aprendizaje es experiencia, todo lo demás es información».

Albert Einstein

«Algunas cosas no se pueden enseñar; deben ser experimentadas. Nunca aprendes las lecciones más valiosas de la vida hasta que pasas por tu propio viaje».

Roy T. Bennett

Vamos a dedicar las próximas semanas al proceso de aprendizaje. Un fascinante camino retador por el que todos transitamos cuando queremos incorporar algo nuevo en nuestras vidas, desde aprender a montar en bicicleta hasta transformar nuestras creencias y hábitos más profundos. En este primer post haremos hincapié en una idea clave: solo podemos cambiar y mejorar aquello que conocemos. Si no sabemos cómo funcionamos, qué nos impulsa o qué nos frena, difícilmente podremos dar ese paso hacia adelante. Con este fin vamos a analizar varias herramientas y conceptos. Hoy empezamos explorando los Niveles Neurológicos de Robert Dilts, un modelo que explica cómo influyen en todo lo que haces y consigues las diferentes capas de tu experiencia: entorno, comportamientos, aptitudes, actitudes, creencias y valores.

En los próximos post trataremos la transición del «no sé qué no sé» al «no sé qué sé», el proceso en el que pasas de la total ignorancia al manejo casi automático de algo. Hablaremos de la famosa Curva de Aprendizaje, esa «montaña rusa emocional» que en ocasiones te llena de entusiasmo y otras de frustración. Analizaremos algunos de los factores que impulsan y obstaculizan tu proceso de aprendizaje, incluyendo sugerencias para superar los contratiempos y barreras que te puedas encontrar en el camino. Hablaremos de los estilos de aprendizaje, según la propuesta de David A. Kolb, para que descubras cuál es el tuyo, y finalizaremos examinando cómo los Sistemas Representacionales ―tus sentidos para percibir y procesar el mundo―, juegan un papel determinante en la forma en que aprendes, te comunicas y conectas con otros.

Trataré de que el análisis de estas cuestiones no se quede en algo abstracto o académico, sino que aterrice en lo cotidiano, en lo que vives cada día. El objetivo perseguido es proporcionarte unas pinceladas conceptuales para que entiendas mejor cómo funciona tu mente y que aprehendas lo que has leído, te sientas competente a la hora de aplicarlo en la consecución de tus objetivos y consigas entenderte un poco mejor. ¡Empezamos!

Solo puedes cambiar y mejorar lo que conoces

William Thomson Kelvin, físico y matemático británico, decía «Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre». De acuerdo a este razonamiento, lo que no conoces de ti mismo, lo que queda más allá del foco de tu consciencia no lo puedes definir ni concretar, por lo tanto, no lo puedes mejorar. Tu experiencia está restringida a aquello de lo que eres consciente. ¿Dónde está eso que no conoces de ti? Como veremos más tarde con más detalle, todo eso está en tu inconsciente, que representa aproximadamente el 95 % de tu yo. Tienes la opción de controlar el consciente. Lo que reside en tu inconsciente te controla a ti. ¿Y qué está en tu parte consciente y en la inconsciente? Vamos a ver unas ideas básicas al respecto. 

Niveles neurológicos

Robert Dilts, uno de los principales autores relacionados con la Programación Neurolingüística, completó el modelo de Gregory Bateson de «Los niveles básicos del aprendizaje» con un esquema en el que utiliza la metáfora de un iceberg para describir nuestros niveles lógicos en los que se basa nuestra conducta.

En esta metáfora, la parte visible del iceberg representa a tu parte consciente, que supone tan solo un 5 % de lo que realmente eres, y es la porción de ti que ven los demás y tú mismo, tus comportamientos y reacciones.

El segundo nivel, que a veces podemos ver y a veces no, como la zona no sumergida del iceberg en la que golpean las olas permitiendo verlo dependiendo de su movimiento, lo constituyen tus actitudes. Estas constituyen el denominador común de tus conductas, de tu manera de afrontar la vida: positiva o negativa, proactiva o pasiva, interesada o altruista. La vida te enfrenta con muy diversas situaciones y periodos de cambio esperados o no, ante los que puedes sentir una tristeza o alegría transitorias, lo que determina tu actitud es el enfoque común a esas circunstancias.

La parte visible, tu consciente, da respuesta a la pregunta «¿Qué haces?».

Ya sumergidos en tu parte inconsciente, el 95 % de ti, lo que no se ve del iceberg, nos encontramos con tus aptitudes, todo lo que has aprendido, tus capacidades: habilidades, experiencias, tus dones y talentos naturales e innatos. Este nivel responde a la pregunta «¿Cómo lo haces?». Al responder a esta pregunta se da un primer paso en el proceso de aprendizaje, se produce una primera toma de conciencia.

Si seguimos sumergiéndonos en el iceberg, la siguiente capa con la que nos encontramos son las creencias, uno de los aspectos clave que explican cómo te desenvuelves en la vida por la potencia con la que condicionan tus conductas. Haciendo una analogía con un ordenador, las creencias constituyen los programas operativos de tus conductas. Brotan desde las opiniones, que se consolidan si en reiteradas ocasiones se ven confirmadas por diferentes experiencias vividas y porque tu entorno o la sociedad las convierte en algo indiscutible. La pregunta relacionada con este nivel es «¿Para qué lo haces?». La respuesta suele ser bastante reveladora.

Los valores ocupan el siguiente nivel, se sitúan en la capa justo por debajo de las creencias. Son los principios por los que te riges y orientan tu comportamiento, por los que prefieres, aprecias y eliges unas cosas en lugar de otras. Te proporcionan una pauta para enunciar tus metas y propósitos personales al reflejar tus intereses, sentimientos y convicciones más importantes. Si los jerarquizas, en la parte alta de la lista se sitúan tus principios. La pregunta en este nivel es «¿Por qué lo haces?». Tan solo te he dejado unas pinceladas acerca de estos niveles, obviando los más profundos, «Yo» y «Transpersonal», que superan el alcance de este post. Recuerda que ya hemos hablado en artículos anteriores de las actitudes, creencias y Valores».

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