«Tu cuerpo escucha todo lo que tu mente dice»
Naomi Judd
«Si escuchas tu cuerpo cuando susurra no tendrás que oírlo cuando grita»
Anónimo
«Si estamos libres de enfermedades médicamente, eso no es salud. Si nos sentimos como un ser humano completo en nuestro cuerpo, mente y espíritu, es entonces cuando estamos realmente sanos»
Sadhguru
Relación mente – cuerpo
Hasta mediados del siglo pasado prevaleció la idea de que mente y cuerpo eran dos entidades separadas e independientes, sin que una influyera sobre la otra. Actualmente las ciencias, especialmente la neurociencia y la medicina, avanzan por un camino que profundiza en la incuestionable vinculación entre estados emocionales y dolencias físicas, resaltando las enormes repercusiones que supone este hecho. Hasta la medicina más tradicional acepta que al menos un 75 % de las enfermedades tienen un origen psicosomático, que el mal físico se origina por una causa emocional o mental y que en el ser humano no se pueden disociar los aspectos físico, emocional y mental. Sin embargo, muchas personas todavía se sienten confundidas y desorientadas cuando se les explica de dónde proviene su enfermedad, porque lo interpretan como si su afección fuera imaginaria o anormal y se niegan a ver más allá del plano físico.
Pondré algún ejemplo de molestias y alteraciones físicas sin causas orgánicas con origen emocional: el dolor de garganta aparece cuando no es posible comunicar las aflicciones, el estómago arde cuando la rabia no consigue salir, la nariz «gotea» cuando el cuerpo no llora, el pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza, la alergia aparece cuando el perfeccionismo es intolerable. Ante una depresión son frecuentes la alteración del sueño, la fatiga, la disminución del nivel de energía, los trastornos del sistema inmunológico y los dolores; entre otras dolencias. La calidad de tus estados mental y emocional, así como la de tus relaciones sociales, tienen un alto impacto en tu propensión a contraer enfermedades.

Una persona despedida de su trabajo puede tener vivencias de muchos tipos: si lo vive desde «no puedo digerir que me hagan esto», el estómago produce diez veces más ácido clorhídrico para descargar la tensión. Puede sentir «estoy rabioso por la injusticia sufrida», por lo que serán sus vías biliares las que reaccionan. Si viviera la situación como «esto no me lo trago» actuaría el esófago, ayudando a pasar aquello que quedó atascado. Si siente que es una «mala pasada inadmisible», el intestino delgado evacuará las tensiones de lo inadmisible. Podrá sentir que le despiden porque «no valgo para el trabajo», entonces aparecerá una patología ósea. Si ocupan su espacio antes de marcharse, podría vivir que le han invadido su territorio, y en ese caso serían los bronquios los que entrarían en actividad.
En sentido contrario, emociones positivas influyen de manera muy beneficiosa en tu organismo: la risa hace que la sangre fluya con mayor libertad, los abrazos liberan oxitocina y reducen el stress del cuerpo, cuando estás enamorado tu corazón recibe el equivalente a una sesión de ejercicio físico, pasar el tiempo con un ser amado disminuye la presión sanguínea, cogernos de las manos calma los nervios, una actitud positiva reduce el riesgo de un ataque al corazón
Otro ejemplo que demuestra ese vínculo es el conocido efecto placebo. Si tu mente cree que vas a sanar por haber ingerido alguna sustancia curativa, ya sean medicamentos «oficiales» u homeopáticos, o por haber recibido algún tratamiento médico tradicional u alternativo, el cuerpo reacciona con cambios positivos.
El camino es bidireccional, tu estado físico también influye en tu estado anímico y tu manera de ver las cosas. Recuerda el humor de perros que se te puso aquella vez que te dolía el estómago, o con ese intenso dolor de cabeza que no había manera de que se fuera, o con ese persistente dolor de tripa…
El síntoma como aviso
Según el Dr. Ernest Rossi, Doctor en Psicología por la Universidad de California, en Biología por la de Nueva York y miembro del Consejo de la Milton H. Erickson Foundation, Phoenix, Arizona, los síntomas son el resultado de una compleja interacción entre tu mente, tu cuerpo, tus emociones y tu entorno. Demostró que los síntomas surgen cuando la inteligencia corporal recuerda experiencias difíciles y almacena esa información en el Cerebro Emocional y en cualquier parte del cuerpo en forma de memoria química. De este modo, diferentes partes de la conciencia del cuerpo se comunican la una con la otra: músculos, cerebro emocional, piel, intestinos, glándulas, sistema inmunológico. Las emociones que ignoras, se manifiestan en tu cuerpo en forma de síntomas y, si se prolonga la situación, en enfermedades crónicas.
De acuerdo con el Dr. Rossi, «al vivir una experiencia similar, la memoria química se activa y se envían mensajes neuroquímicos al resto del cuerpo para informar cómo responder ante esta situación. Al descifrar lo que la conciencia corporal ha aprendido de esas situaciones, la memoria química se desactiva y los síntomas pueden desaparecer».
La conciencia / inteligencia del cuerpo
Tu cuerpo tiene una inteligencia en sí mismo, localizada en el cerebro emocional (sistema límbico), que actúa a través de él y de las glándulas para crear los síntomas.
La conciencia del cuerpo se centra en resolver los problemas que surgen en tu vida. No solo los que surgen en el exterior, en eso que llamamos mundo real, sino también a la interpretación de esas situaciones que vives dentro de ti, en tu mundo interior.
Esta inteligencia corporal genera respuestas emocionales que guían al resto del cuerpo y ala mente hacia determinadas acciones. Utilizando conexiones sinápticas, registra ycodifica las percepciones (imágenes y sonidos) que han llegado al cuerpo o al cerebro a través de los sentidos y las transforma rápidamente en emociones proporcionándote en milésimas de segundo una opinión emocional sobre lo que está ocurriendo a tu alrededor. No se comunica contigo utilizando palabras, sino a través de sentimientos, sensaciones o síntomas.
Otro de sus cometidos más relevantes consiste en almacenar «programas» para su futura utilización. El más importante, la memoria celular, está relacionado con la producción de síntomas.
La memoria celular contiene la información recopilada de tus experiencias vividas anteriormente, que está inscrita en cada célula con el objetivo de acceder a la solución de un problema y reaccionar rápida y eficazmente ante lo que tu cerebro entiende como una situación de vida o muerte. Si no encuentra esa solución, te indicará que se requiere que aprendas un nuevo tipo de respuesta.
Cada vez que te encuentras con la misma situación, la conciencia del cuerpo la utiliza para desencadenar las mismas emociones y síntomas que desarrolló en veces anteriores. Cuanto más frecuentes sean las situaciones asociadas a una memoria celular, más fuerte será dicha memoria. Si se toman medidas adecuadas para disminuir la presión, menos necesidad tendrá la conciencia del cuerpo de recurrir a esta memoria celular.
Situaciones difíciles de la vida que pueden llevar a la conciencia del cuerpo a formar una memoria celular son: abuso, alcoholismo y violencia, el estrés de apoyar a otros, rechazo y pérdida, conflictos e intimidación, dificultades matrimoniales, privaciones como la pobreza, falta de oportunidades y aislamiento social, miedos no resueltos sobre accidentes o ataques, trabajo excesivo, desastres económicos, y presiones que surgen de cambios de educación o profesión.
Funciones de la conciencia del cuerpo
- Recordar emociones vividas en experiencias pasadas.
- Activar los mecanismos de defensa del cuerpo ante la amenaza de peligro.
- Encajar experiencias del presente con respuestas similares usadas en el pasado.
- Procesar emociones sensoriales.
- Activar rápidamente las glándulas y otros centros de información.
- Crear emociones para guiarnos en nuestras acciones.
¿Qué busca la conciencia del cuerpo?
- Tu satisfacción y realización personal.
- El equilibrio entre lo que haces por los demás y lo que haces por ti mismo.
- Estimular tu interés y curiosidad.
- La autenticidad en la expresión de tus emociones.
- Tu felicidad, alegría, serenidad y paz interior.
- Promover el bienestar y la salud emocional en tu entorno familiar y laboral, así como en tus relaciones.