Resumen libro «El juego de la atención», de Marly Kuenerz (Parte 2 de 2)

El otro día hablamos de todas esas grabaciones que se van produciendo desde nuestra infancia y en este post lo haremos en lo que pasaría si pudieras darte cuenta de la fuerza que ejercen sobre tus acciones estas grabaciones: que podrías comprender un sinfín de comportamientos irracionales.

¿Cómo puedes salir de ese juego?

Lo que entró energéticamente, tiene que salir de alguna forma, si no el desequilibrio se haría insoportable. La acción puede ser repetida, imitada, o bien puede darse la reacción contraria. Por ejemplo, el hijo del padre alcohólico podrá repetir el comportamiento paterno en el mismo contexto (alcohol) o en otro similar (drogas), así como también caer en el extremo opuesto: pasar toda su vida sin probar ni una gota de alcohol ni ser capaz de soportar, ver u oler la bebida y, además, criticar fanáticamente cualquier tipo de vicio. En cualquier caso, su relación con el alcohol difícilmente será normal. El desequilibrio se expresa, por lo tanto, en actitudes compulsivas, que suelen escaparse al control de la persona. Da lo mismo que se trate de una repetición o de una oposición.

¿Cómo quitarte entonces la máscara para que aflore tu verdadero Ser? Marly Kuenerz nos ofrece varias herramientas. Aquí me voy a centrar en dos: la atención, y la importancia que tiene tu cuerpo como depositario de las grabaciones y registro de tu memoria inconsciente.

Respecto a la atención, quizá te estés preguntando en qué has de fijarte. La respuesta sería que gran parte, por no decir toda, de la valiosa información que necesitas para deshacer el entuerto se encuentra en tu inconsciente. Nada cambiará si no eres capaz de encontrar las grabaciones correspondientes en esa parte de tu mente y programar la forma de añadir información.

Para ello necesitas aprender el lenguaje del inconsciente. El primer paso consiste en comprender la función oculta del comportamiento que rechazas. Esto ya traerá consigo modificaciones. Con este fin, Marly propone realizar una serie de reflexiones, que debes poner por escrito:

  • Tratar de recordar las repeticiones que ocurren en tu vida.
  • Observar qué comportamientos no consigues modificar.
  • Ser consciente de todo aquello que te hace reaccionar, que te saca de tus casillas.
  • Identifica el origen de tus creencias y normas.

No olvides hacer una lista con cada uno de estos apartados.

Recuerda tu infancia, la casa donde creciste, lo que tus padres esperaban de ti, qué realmente era importante para ellos. Trae a tu memoria cómo fue tu adolescencia, cómo te acercaste al sexo opuesto, qué situaciones te tocó lidiar, qué heridas te llevaste en el aprendizaje, qué querías y qué rechazabas… Posiblemente todo esto no te resultará sencillo, tendrás que lidiar con entuertos, malentendidos, descender a tu inframundo y encontrar cosas con las que no te va a gustar enfrentarte. Te toca aceptar todo eso sin autoreproches.

La segunda herramienta, como comentamos antes, consiste en ser consciente de la importancia que tiene tu cuerpo como depositario de las grabaciones y registro de tu memoria inconsciente. Mientras no se altere tu sensación corporal, no puedes erradicar la grabación ni la información que contiene. El cuerpo tiene tal capacidad de registro que en él se encuentran «archivadas» todas las caricias y roces, así como los golpes que has recibido. La interacción cuerpo-mente es tan estrecha que, mientras no cambien los puntos de referencia físicos, el ordenador mental difícilmente podrá incorporar actitudes nuevas y llevarlas a la práctica. La forma de contacto con los demás queda registrada en el cuerpo, y mientras no se registre una nueva manera, nos cuesta salir de los viejos esquemas. Si una persona registró que la falta de contacto corporal significa desprotección, no podrá transformar su sentimiento de inseguridad mientras su cuerpo no integre la sensación del contacto y del calor corporal.

Los registros corporales tienen una importancia fundamental, ya que serán los puntos de referencia para viejas y nuevas actitudes, sentimientos y formas de ser y de sentir. El cambio psíquico que no venga acompañado de un registro corporal difícilmente permanecerá… En cambio, un nuevo registro corporal de la índole que sea, producirá automáticamente transformaciones en sentimientos y actitudes.

Para que haya una transformación visceral, lo importante es que la intensidad energética de la nueva vivencia sea igual o mayor que la del registro original. No necesariamente tiene que ser el mismo tipo de emoción, pero sí debe alcanzar el umbral necesario. En caso contrario, la grabación original seguirá activa. Una muestra de amistad, una mano para apoyarse en un momento de abandono o desesperación, un gesto que no esperábamos, puede ser también una nueva referencia para el inconsciente. Y esta nueva referencia podrá proporcionarnos la capacidad de ejecutar el mismo gesto, dar el mismo apoyo y el mismo amor, pues ahora sabemos cómo hacerlo.

Te ayudará el escribir con el mayor detalle posible las escenas más intensas de tu infancia, primero las dolorosas: de celos y rabia, de resentimiento. Describe la situación, las personas, lo que dijeron e hicieron y los contactos corporales, tanto caricias como golpes. Describe sensaciones y la emoción que sentiste. Luego, haz lo mismo con las escenas de cariño, de amor, de protección y de compañerismo de tu infancia. Momentos en que tuviste un contacto amoroso con tus padres (o personas significativas de tu infancia). Describe, igualmente, todos los detalles y sensaciones.

Y aquí lo dejamos. Con este post dividido en dos partes tan solo pretendía llamar tu atención acerca de la importancia de las grabaciones en tu inconsciente de hechos que han supuesto un impacto profundamente significativo. Un impacto duradero a lo largo del tiempo por su intensidad emocional, tanto en tu manera de ver y afrontar la vida, como en tus comportamientos cotidianos escondidos detrás de máscaras con las que te muestras al mundo. Como te comenté al principio del post, si te apetece bucear en tu interior y desprenderte de estas máscaras, la propia Marly Kuernerz imparte talleres con este fin.

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