Misión y visión personal

Tu Misión

¿Cuál es el significado de misión? De las definiciones que he encontrado, la que más me satisface es la que expone Stephen R. Covey. Compara la Misión con una Constitución Personal, una norma escrita en la cual lo fundamental nunca cambia y se plasma en el criterio clave respecto al que todo se referencia, evalúa y se dirige. Contiene tus paradigmas básicos, filosofía y credo personal, basado en tus valores, centrado en lo que quieres ser y hacer. Constituye la base de cómo te relaciones con el mundo, tanto para tu toma de decisiones importantes respecto al rumbo que toma tu vida, el aspecto «macro», como para tus decisiones del día a día, aspecto «micro». 

La Misión responde a la pregunta «¿para qué estoy aquí?» Todos estamos aquí para cumplir un propósito. De ti depende averiguar cuál es. Entra en tu yo interior y pregúntate qué es lo que te apasiona, qué es lo que te hace disfrutar de la vida, con qué resuenas. Como dice el doctor Jorge Carvajal, el lenguaje del Universo es la resonancia. Desde las células y átomos hasta las galaxias, todo emite vibraciones a una determinada frecuencia, y la manera en que todo se relaciona es mediante la resonancia. La respuesta la obtendrás observando cómo te sientes emocionalmente, cómo resuenas, ante la pregunta que te hayas planteado. Tu cuerpo te dará las señales que buscas puesto que toda emoción se traduce en una reacción física. Si sientes bienestar ante la respuesta, estás en el camino correcto; si sientes incomodidad, estas sensaciones te indican que esa respuesta no es la adecuada.

Por ejemplo, curar y dar felicidad podría ser la misión de alguien que ha decidido dedicar su vida a la medicina. Se trata de servir a los demás de la manera que uno pueda mediante la aplicación de los dones que posees y al mismo tiempo ir aprendiendo de las experiencias que te proporciona el camino que vas recorriendo para conocerte mejor. Algunas personas nacen para ser pintores, otros para ser ingenieros, otros para ser deportistas; todos tenemos un don para algo determinado. Pero este don es inútil si no se pone en práctica. Una bellota nunca se convertirá en árbol si no se planta. Para configurar tus dones necesitas motivación, disciplina, introspección, paciencia y tenacidad.

En la búsqueda de tu propósito no pierdas de vista tus ilusiones, tus sueños. Te dejarías en el camino la motivación principal para lograrlo, lo que da sentido a tus acciones convirtiendo el proceso en un cúmulo de obligaciones y falsas responsabilidades autoimpuestas. Como dice Paramahansa Yogananda en su libro La ley del éxito, «hemos de encontrar un equilibrio entre lo que debemos hacer, lo que queremos conseguir y lo que nos gustaría realizar». Muchos de nosotros somos infelices, sentimos tristeza e insatisfacción porque hemos perdido la esperanza de que nuestros sueños de juventud o lo que nos gustaría en estos momentos se haga realidad; hemos perdido la ilusión. La mejor manera de recuperarla es redefinir tu Misión, volver a encontrar eso que da sentido a tu vida y poner en marcha los cambios que te conducen a tu propósito.   

Define tu Misión

El enunciado de tu Misión requiere de una profunda introspección, no se escribe de un día para otro. Te llevará un tiempo y numerosas correcciones llegar a una versión final que realmente te satisfaga. Tómate tu tiempo para hacerlo, su redacción es algo trascendental en tu vida, pues en ella se concretan los cimientos sobre los que vas a construirla. 

Un buen punto de partida para la redacción de tu Misión podría ser una reflexión acerca de sobre cuáles son los paradigmas más básicos con los que te relacionas con el mundo, tus valores y creencias. Piensa que con ellos vas a sustentar el propósito que proporcione sentido a tu vida y de respuesta a tu «para qué». Una vez que tengas clara tu Misión, confróntalos, asegúrate de que exista coherencia entre ambos.

No lograrás modificar tus conductas si no partes desde este punto. De acuerdo con el Iceberg Neurológico de Dilts, tus conductas se sustentan en tus aptitudes, que a su vez se apoyan en tus actitudes, las cuales son soportadas por tus creencias, que a su vez provienen de tus valores. El cambio y tus conductas habituales vienen de abajo a arriba. Una transformación de tus valores y creencias provoca un cambio en tus conductas, pero un cambio en tus conductas no conlleva una variación en tus creencias y valores; de hecho, este cambio no es sostenible en el tiempo.

Quizá te ayude con la tarea responder a estas preguntas: si supieras que solo te queda un año de vida, ¿cómo lo pasarías?, ¿qué harías?, ¿qué dejarías de hacer?, ¿qué proyectos te gustaría rematar?, ¿qué te gustaría haber hecho en tu vida y no has hecho?, ¿qué legado te gustaría dejar a tus hijos y nietos?, ¿y a la sociedad?, ¿qué te ha hecho sentir conectado con la vida?, ¿cuáles de tus valores y creencias te ayudaron a tomar una decisión difícil o con un alto impacto en tu vida?,  ¿qué te ha hecho sentirte orgulloso de ti?, ¿qué querías ser de mayor cuando eras pequeño?, ¿cuáles han sido los proyectos más ilusionantes en tu vida?, ¿qué actividades hacen que pierdas la noción del tiempo mientras la llevas a cabo, en las que estás profundamente concentrado, con las que entras en un estado de «flujo»?

Stephen R. Covey, en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, plantea el siguiente ejercicio, al que llama Tu propio funeral.  En él cuatro oradores hablarán acerca de ti:

  • El primero es uno de tus familiares: pareja, hijos, hermanos y hermanas, sobrinos y sobrinas, tíos y tías, primos y abuelos.
  • El segundo es uno de tus amigos, alguien que puede hablar de lo que tú eras como persona.
  • El tercero es un colega o compañero de trabajo.
  • El cuarto proviene de alguna organización comunitaria con la que has colaborado.

Ahora, reflexiona. ¿Qué es lo que te gustaría que cada uno de esos oradores dijera sobre ti y tu vida? ¿Qué tipo de pareja, padre o madre, hermano o hermana te gustaría que reflejaran sus palabras? ¿Qué clase de amigo? ¿Qué clase de compañero de trabajo? ¿Qué carácter le gustaría que ellos hubieran visto en ti ¿Qué aportaciones, qué logros quieres que ellos recuerden? ¿Cómo te gustaría haber influido en sus vidas y en la de otras personas más allá de tu círculo personal?

Si consideras lo que te gustaría que dijeran sobre ti cada uno de ellos, encontrarás pistas para la definición de tu Misión.

Por último, piensa a lo grande. Como dice David J. Schwartz «Si piensas en metas pequeñas, seguramente alcanzarás resultados pequeños; pero si, por el contrario, piensas en metas grandes tus posibilidades de éxito serán mayores».

Comparto contigo mi Misión:

  • Compromiso con mi crecimiento personal y espiritual.
  • Promover la toma de conciencia e impulsar procesos de cambio en personas y organizaciones. Que quien se acerque a mí se vaya mejor de lo que vino.
  • Procurar el bienestar material a mi familia y a mi entorno: soy amor, abundancia, éxito y prosperidad.
  • Expresar gratitud a la vida y disfrutar de todo aquello que me ofrece. Disfrutar del camino con alegría.

Tu Visión

La Visión refleja la manera con la que vas a conseguir tu Misión, cómo te conecta con ella. Es una visualización de dónde y cómo quieres estar que contiene los principales elementos, las acciones y tu propuesta de valor con los que vas a articularla y mantenerte enfocado en ella. Esa visualización trae el futuro al presente, al concretarse en actuaciones en el corto plazo, en tu vida cotidiana, y ejerce de poderosa motivación puesto que con su evocación te representas mentalmente el estado ideal al que aspiras y sirve de refuerzo de tu compromiso. Imagínate ya en ese momento en el que sientes la plenitud, calma y alegría interna por hacer lo que realmente te apasiona y satisface tus anhelos más profundos, tu propósito.  

Define tu Visión

¿Qué puedo hacer para alcanzar mi propósito? ¿Qué me aleja de él? ¿Cómo me oriento hacia la acción? ¿Qué cambios son necesarios? ¿Cómo será mi día desde que me levanto hasta que me acuesto: dónde estoy, con quién lo paso, qué estoy haciendo, cómo lo hago, cuándo…? Visualiza todo esto en tu mente y, cuando te resuene que es lo que realmente quieres, a por ello.

Tener tu Visión en mente de manera rutinaria te otorga flexibilidad para ir adaptándola a las nuevas circunstancias que van surgiendo, puesto que tu vida está sujeta a cambios constantes. Revisa tanto su contenido como su horizonte temporal para reconducir tu estrategia, no te aferres a ideas y acciones cuya evidencia te muestra que ese no es el camino.

¿Cómo he redactado yo mi Visión?

  • Respecto al compromiso con mi crecimiento personal y espiritual:
    • Salud física: hábitos saludables en mi alimentación (eliminar de la dieta todo aquello que no puedo comer por mi diabetes. Planificación de dieta semanal), descanso (dormir ocho horas al día) y ejercicio físico (andar todos los días 10 km y una tabla de gimnasia).
    • Salud mental y emocional: fortalecer el control sobre mi mente y estado emocional mediante la observación de mis pensamientos y sustituir los que me llevan a estados emocionales perjudiciales por otros que me conduzcan a la paz interior. Dedicar una hora al día a lecturas instructivas que pueda aplicar a mi crecimiento personal y al de otras personas y organizaciones. Emplear una hora al día a practicar con el bajo. Planificar tiempo en la agenda semanal para dedicárselo a mi familia y amigos.
    • Crecimiento espiritual: práctica diaria de meditación (30 minutos). Vivir en el «aquí y el ahora». Diario espiritual. Afirmaciones (Soy amor, abundancia, éxito y prosperidad para los demás y para mi).
  • Promover la toma de conciencia e impulsar procesos de cambio en personas y organizaciones. Que quien se acerque a mí se vaya mejor de lo que vino.
    • Canalizar mi vocación de servicio a través de la empresa que creé con este fin: «De otro modo. Coaching y formación», con las líneas de trabajo «Personas» (coaching personal, talleres, el presente libro), «Empresas» (coaching ejecutivo, de equipos, talleres y programas de formación ad hoc) y «Centros educativos» (orientación profesional e inteligencia emocional).
    • Voluntariado en el «Teléfono de la Esperanza».
    • Escucha activa, comprensión, amabilidad, consuelo, relaciones «win-win» en mis interacciones con los demás.
  • Procurar el bienestar material a mi familia y a mi entorno:
    • Monetizar mi actividad profesional percibiendo unos honorarios proporcionales al nivel de renta del cliente. Nadie se queda sin mis servicios por no poder pagarlos.
  • Expresar gratitud a la vida y disfrutar de todo aquello que me ofrece. Disfrutar del camino con alegría.
    • Diario de gratitud (todas las noches escribir tres cosas por las que me siento agradecido).
    • Actitud de alegría interior.
    • Apertura y disfrute de las oportunidades que me da la vida.
  •  

El Guion de vida de Eric Berne

Eric Berne en el contexto del Análisis Transaccional, definía el guion de vida como: «un plan de vida basado en una decisión tomada en la infancia, reforzado por los padres, justificado por acontecimientos subsiguientes, y que culmina en una alternativa elegida». Lo construiste con la base de todo aquello que te transmitieron tus personas de referencia: padres, familiares cercanos y profesores fundamentalmente. Estas influencias configuraron tu visión de referencia de quién eres y el lugar a ocupar en la vida. Ahora te das cuenta de que el guion de vida con el que te manejas por el mundo posiblemente no da una respuesta adecuada a quién eres en estos momentos; ya no eres la misma persona, tus propósitos y la idea que tienes de tu Misión ha evolucionado desde tu «yo pasado» y tu «yo actual».  

¿Este guion está escrito en piedra o puedes cambiarlo? Claro que sí, por supuesto que puedes modificarlo. ¿Cómo? Reescribiéndolo desde la toma de conciencia, adoptando tú mismo el papel de guionista, introduciendo en ese nuevo guion tus verdaderas necesidades y anhelos alineados con tus valores, en vez de aceptar lo que escribieron otros por ti.

¿Qué reflexiones pueden ayudarte a la toma de conciencia que impulse el cambio de guion?

  • ¿Qué guion represento en mi familia de origen, en mi familia actual, en mis relaciones de pareja, en mis relaciones personales, en mi entorno laboral? ¿Me siento cómodo en estos roles?
  • ¿Qué tipo de persona me inculcaron que debería ser?
  • ¿Qué tipo de persona me inculcaron que no debería ser?
  • ¿Qué tipo de persona quiero ser?
  • ¿Cómo no quiero ser?
  • ¿Cómo me veo en el futuro si continúo viviendo de acuerdo con mi actual guion?
  • ¿Cuáles de mis patrones y comportamientos habituales serían un obstáculo para adoptar un nuevo guion de vida?
  • ¿Cuáles tendría que incorporar para un cambio exitoso?

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