Afirmaciones. ¿En qué consisten?
Continuamente en tu mente estás teniendo un diálogo interno contigo mismo. Todo aquello que te dices son afirmaciones, que en ocasiones son pensamientos con un contenido «positivo», motivante, que elevan tu estado de ánimo y te impulsan a conseguir tus metas, y en otras, con un carácter «negativo», derrotista, que no te conducen a una buena experiencia. Cada pensamiento recurrente refuerza un «sendero» en la red neuronal que fortalece tus tendencias, ya sea hacia el bienestar o hacia el desasosiego y el descontento, por lo que esta conversación mental dirige tus sentimientos y condiciona tu «estar en la vida». Puestos a elegir, escoge aquellos que te benefician, comienza a sustituir los que te perjudican por otros que te inspiren y te lleven a conseguir la vida que quieres llevar, a obrar tus metas.
Selecciona uno de esos pensamientos que te hace sentir más cerca de alcanzar el objeto de tu visualización creativa y conviértelo en una afirmación, una expresión rotunda de que eso que anhelas ya es real.
Su objetivo consiste en plantar en tu inconsciente la semilla de lo que quieres lograr. Practicar las afirmaciones, conjuntamente con la visualización realizada con la intensidad necesaria, posibilita que esa semilla crezca e impregne tu conciencia de manera que lo que afirmas llegue a formar parte de tu realidad.

Pautas para elaborar una afirmación
Redáctala en tiempo presente, no en futuro. Debes inundar a tu inconsciente con el sentimiento entusiasta de que ya se ha llevado a cabo lo que estás afirmando. No significa que te estés engañando, sino que estás aplicando un principio del acto de la creación que dice que el paso previo para que algo se manifieste como realidad objetiva consiste en generarlo anteriormente en tu mente como una idea.
Comienza tu redacción por «soy» o «tengo». Vamos a elegir un objetivo algo «frívolo», ya que habitualmente solo trabajamos con metas «elevadas». Si por ejemplo el objeto de tu visualización es un coche eléctrico de alta gama, el Tesla Model 3, tu afirmación podría ser algo como «yo (tu nombre) tengo un nuevo coche eléctrico, el Tesla Model 3». Si te dices quiero un Tesla 3, tu inconsciente entenderá que te gustaría tenerlo, que no lo tienes, y se enfocará en la idea de que no lo tienes en vez de poner su atención en que ya disfrutas de él. Tampoco construyas tu afirmación diciendo «yo (tu nombre) voy a tener un nuevo coche eléctrico, el Tesla Model 3», tu inconsciente pensará: «bueno, parece que quiero un coche, pero no tengo prisa por conseguirlo, ya si eso, cuando encuentre un hueco, me pongo con ello. Ahora estoy ocupado con otros asuntos más importantes y urgentes». Tu inconsciente es muy obediente y rígido. Cree el significado exacto de tus palabras por lo que tienes que ser muy cuidadoso con el lenguaje que utilizas. Si le dices «tendré» y «seré», o «quiero tener» o «quiero ser», pues eso, lo que quieres ser o tener permanecerá en el futuro. Aun así, se paciente. Acabas de plantar una semilla y, como tal, requiere su tiempo para que dé fruto.
Enúnciala en forma positiva. Afirma lo que quieres, no lo que no quieres. Proporciona a tu inconsciente la idea de lo que deseas, de lo que quieres atraer, no de lo que quieres evitar. Evita emplear términos como «no» y «nunca». En vez de decirte «no me quedaré en el sofá sentado toda la tarde», di «ahora mismo estoy lleno de energía para correr cinco kilómetros»; en vez de «nunca me va a doler más el hígado», afirma «mi hígado está sano».
Su contenido tiene que ser específico, lo más detallado posible. Si deseas prosperidad económica, no digas «tengo mucho dinero», sino la cantidad exacta que quieres, por ejemplo «tengo quinientos mil euros». Pon tú la cantidad y se generoso contigo mismo. Esto me recuerda lo que hizo un amigo para conseguir los cien mil euros que necesitaba: escribió la cantidad en un cheque, puso su nombre, lo firmó y lo clavó en la pared para acompañar a su ejercicio de visualización y afirmación. A final de año había reunido esa cantidad con orígenes sorprendentes. Otros amigos y personas cercanas se reían de él, le decían que desde cuando creía en la brujería y en tonterías como esa. ¡Qué pena no haber hecho una foto de sus caras cuando comprobaron que nuestro amigo había logrado la cantidad exacta que necesitaba y de dónde había caído el dinero!
Personaliza la afirmación. Puedes encontrar numerosas afirmaciones muy inspiradoras escritas por otras personas que son útiles como sugerencia, aunque te recomiendo que crees las tuyas propias o adaptes éstas a tu lenguaje, a tus necesidades, deseos y sentimientos. Recuerda que tú eres único y diferente por lo que tus afirmaciones deben ser una expresión de ti, no una receta genérica.
Los libros de Louise Hay, Amate a ti mismo, Cambiaras tu vida, El poder está dentro de ti, El calendario de louise l. Hay. Una afirmación para cada día y Sana tu cuerpo, entre otros, y Afirmaciones científicas para la sanación de Paramahansa Yogananda son una fuente inestimable de ejemplos de afirmaciones.
Sé flexible. Redactar una afirmación lleva su tiempo. Os cuento cómo fue mi experiencia al crear una afirmación. Ésta inicialmente contenía demasiados elementos, quería abarcar mucho y tampoco estaba concretando, me dispersaba. Fui podando aquello que no me resonaba, bien por su contenido, bien por la forma de expresarlo. Añadí más ingredientes, volví a darle vueltas a las palabras exactas con las que expresar mis sentimientos para que vibrara y se ilusionara mi inconsciente con la carga emocional, para que se creyera lo que le estaba diciendo. Finalmente quedó así: «Soy amor, soy abundancia, soy éxito, para mí y para los demás». Si tu afirmación no te convence a medida que vas practicando con ella, renuévala cada vez que así lo estimes. Además, con el tiempo y tu trabajo interior vas evolucionando, lo que es válido hoy puede que no lo sea mañana. Retócala hasta que te sientas totalmente identificado con ella.
Repítela una y otra vez. La repetición es algo esencial si quieres que la afirmación sea efectiva. Con un solo pensamiento o con recordatorios esporádicos no lograrás activar la energía suficiente para que arraigue en ti. Mediante la repetición continua la imagen mental de la afirmación queda implantada firmemente en tu inconsciente. Parafraseando a Ralph Waldo Emerson, «un hombre es el reflejo de lo que piensa a todas horas». Al repetir incesantemente la idea contenida en la afirmación tu inconsciente termina por reconocerla como algo real y emprende el proceso de transformarla en algo tangible. Practica la repetición con frecuencia, profundidad y continuidad hasta que el contenido de la afirmación forme parte de tus creencias.
Posiblemente al principio, sobre todo si es la primera vez que trabajas con afirmaciones, puede suceder que en la parte racional de tu mente consciente se encienda una alarma y te encuentres con algún tipo de resistencia interior al cambio que obstaculice tus progresos. En esta etapa inicial aún existe incongruencia entre lo que eres/tienes y lo que afirmas que eres/tienes en el momento en el que activas la afirmación, por lo que la parte consciente toma el control ante lo que percibe como incoherente. Buenas noticias: a medida que perseveras con la repetición tu inconsciente llegará a creer y aceptar como verdad lo que le digas independientemente de que sea veraz o no.
Adopta una actitud mental de confianza. Abandona la duda, la vacilación y la incertidumbre. Concéntrate en el resultado de lo que quieres conseguir. Cree firmemente en que eso ya forma parte de ti, actúa como si ya fuera real y colma tus palabras con convicción, comprensión, fe, sentimiento y determinación. Para que un pensamiento pueda operar con éxito tiene que estar inculcado con una fuerza de voluntad capaz de resistir el obstáculo de pensamientos antagónicos. Por este motivo no debes repetir de manera mecánica tus afirmaciones, sino focalizando tu concentración mental y sintiendo que estás desplegando el poder que crea la realidad contenida en ellas
Amolda tu actitud mental al tipo de afirmación. Si esta está relacionada con la voluntad, impúlsala con una enérgica determinación; si está relacionada con los sentimientos, acompáñala con devoción; si está relacionada con la razón, dótala de un preciso entendimiento.
Técnica para practicar afirmaciones
Sigamos las instrucciones de Paramahansa Yogananda, quien comparte su técnica con nosotros en su escrito Afirmaciones científicas para la curación. Te recomiendo su lectura, no solo por el procedimiento que propone, sino también por toda la «filosofía» que rodea a las afirmaciones y los ejemplos que sugiere.
El paso previo a la práctica consiste en alejar de tu mente toda inquietud y preocupación. Para ello puedes comenzar con una breve meditación que acalle tus pensamientos y te proporcione un estado de relajación.
A continuación empieza repitiendo la afirmación en voz alta varias veces, con total concentración y siendo plenamente consciente de lo que dices. Progresivamente ve bajando el volumen de voz hasta acabar en un murmullo. A partir de este momento sigue repitiendo la afirmación mentalmente, sin mover los labios y la lengua, hasta que logres una profunda y continua concentración. Presta especial atención a no sucumbir a un posible estado de sopor y divagación mental. Te ayudará a no caer en ese letargo el evitar la repetición de la afirmación de manera mecánica, impulsándola con un tono mental intenso, firme y sincero.
A medida que vas profundizando en este estado de concentración al repetir continuamente la afirmación, irá surgiendo una sensación de calma y paz, a la vez que esta penetra en la corriente de tu inconsciente y a continuación retorna al espacio de tu conciencia reforzada con el poder de influir en tu mente consciente mediante la creación de un hábito.
Según avanzas de una fase a otra, tu actitud mental debe ir progresivamente interiorizándose y concentrándose cada vez más hasta que tú y el proceso de la práctica y la afirmación en sí os fundáis en una sola entidad indisoluble, lo que Mihály Csíkszentmihályi, psicólogo húngaroestadounidense, famoso sobre todo por su trabajo sobre la felicidad, la creatividad y el bienestar, denomina entrar en estado de flujo. Es el estado mental en el que te encuentras completamente inmerso en la actividad que ejecutas, enfocando en ella toda tu energía con una total implicación y con el convencimiento del éxito en su realización. Este estado lo consigues dando confianza total a tu inconsciente para que piense de manera creativa sobre la actividad que estás ejecutando.
Finalmente, Yogananda aconseja que en las afirmaciones en las que el resultado está relacionado con la voluntad concentres tu atención en el punto medio entre las cejas; que en las de tipo intelectual el centro de la concentración sea el bulbo raquídeo, y que en las afirmaciones fervorosas concentres tu atención en el corazón.